En una cita bibliográfica, Violeta Bonilla (1926-1999) expresa sobre el significado de la figura: “Quise representar un hombre sin ataduras, sus manos sueltas expresan la libertad intangible, y los cuatro picos del fondo representan otras cuatro naciones centroamericanas”

miércoles, 3 de abril de 2013

Carta a la diáspora salvadoreña


Carta a la diáspora salvadoreña


Por Leonel Flores
Estimados hermanos residentes en el exterior:
Después de recientes publicaciones irresponsables de un matutino de extrema derecha en El Salvador, que a través de personajes con poca o nula credibilidad, ética y moral ha tratado de vincularme con actividades político-partidarias y de apoyo a candidaturas presidenciales, es necesario aclarar lo siguiente:

No es nuevo que en mis visitas a los diferentes estados de la Unión Americana me reúna con compatriotas de manera formal o informal para discutir problemas de país y de nuestros hermanos inmigrantes, o solamente para saludarnos, pues he sido y soy uno de ustedes!

Mi última visita a Maryland no fue la excepción.

Nos reunimos, como siempre, varios amigos, con quienes siempre hemos tenido como punto de encuentro la lucha por el bienestar comunitario y el activismo a favor de los derechos de los inmigrantes.

Entre las personas que compartimos experiencias se encontraban el honorable senador del Estado de Maryland, Víctor Ramírez; la muy respetable y luchadora incansable de los derechos de los inmigrantes, la delegada estatal Ana Sol Gutiérrez; el señor Emilio Ruiz, del periódico La Tribuna Hispana; además,  otros amigos queridos del área metropolitana.

 En honor a los hechos, y en honor al respeto que se merecen estas personas, quiero aclarar contundentemente que los temas que discutimos fueron esencialmente los siguientes:

  1. Los avances y retos de la seguridad social en el país
  2. La reforma migratoria
  3. El derecho a la licencia de conducir en el Estado de Maryland para los hermanos inmigrantes
  4. El voto de los salvadoreños en el exterior
  5. El esfuerzo de FOSALEX para la repatriación de compatriotas fallecidos en EE UU
  6. Mi retorno al país norteamericano
  7. Y, por último, la necesidad de que la diáspora reclame identidad e institucionalidad a través de la creación de una entidad representativa con carácter autónomo y sin vínculos partidarios.

Por otro lado, debo decir que en dicha reunión social en ningún momento se tocó el tema de apoyar a algún partido político en la contienda electoral que se avecina en El Salvador, ni mucho menos algún apoyo a un candidato en particular. Haberlo hecho hubiese significado una falta de respeto a los presentes y a la institución que actualmente represento.

En las pasadas elecciones presidenciales dimos un apoyo firme y decidido al partido FMLN y a su candidato presidencial, Mauricio Funes Cartagena, porque desinteresadamente le apostamos a la transición democrática y a la alternancia en el poder.

El actual gobierno del FMLN ha sido el primer gobierno que ha generado cambios sociales por la clase más vulnerable del país, nunca antes vistos. Dichos cambios deberán tener sostenibilidad en el tiempo a través de la defensa del mismo pueblo. No nos equivocamos!

Sin embargo, el día que acepté y fui juramentado para dirigir el Instituto Salvadoreño del Seguro Social (ISSS), acepté el reto de transformar la seguridad social en nuestro país, con una visión progresista, basada en dos pilares fundamentales: poner el ISSS al servicio de los derechohabientes y hacerlo a través de una gestión transparente. También, fui claro y honesto al decir que no tengo vínculos político-partidarios ni mucho menos interés en participar en proselitismo, algo que he cumplido al pie de la letra.

Actualmente, estoy al frente de una compleja institución con miles de empleados que tienen diversidad de pensamiento, y con el derecho que les asiste, por lo que utilizar mi posición como director general para hacer política partidaria sería ignorar el derecho a la libre elección de todos los trabajadores del ISSS.

Todo lo anterior no implica que deje de tener un sentimiento y respeto especial hacia los inmigrantes y que abandone mi desinteresado e incondicional apoyo a los derechos que constitucionalmente nos asiste como salvadoreños residentes en el exterior.

La diáspora salvadoreña ha madurado mucho con el correr del tiempo, y estoy seguro de que después de escuchar las diferentes propuestas de los que sí están corriendo por cargos de elección popular,  optarán por elegir lo que consideren más conveniente para los intereses de nuestra nación.
 Finalmente, expreso mi sueño de ver algún día un Instituto de la Diáspora Salvadoreña que vele por los derechos, la inclusión y la participación de los salvadoreños en el exterior en los grandes proyectos de país.

ES MOMENTO DE UNIRNOS Y DEMOSTRAR QUE EL SALVADOR SOLO ES PENSABLE, SOLO ES VIABLE Y SOLO ES POSIBLE SI SE INCLUYE EN LOS PLANES DE DESARROLLO NACIONAL A LOS SALVADOREÑOS EN EL EXTERIOR.

¡Que Dios les bendiga!

 Leonel Flores es Director General del Instituto Salvadoreño del Seguro Social

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