En una cita bibliográfica, Violeta Bonilla (1926-1999) expresa sobre el significado de la figura: “Quise representar un hombre sin ataduras, sus manos sueltas expresan la libertad intangible, y los cuatro picos del fondo representan otras cuatro naciones centroamericanas”

domingo, 2 de marzo de 2014

Un difícil cambio de discurso en ARENA

Un difícil cambio de discurso en ARENA
Marvin Aguilar

Llegando a Londres fui a Stratford, deseaba colocar flores en la tumba de William Shakespeare. Una especie de romerías que acostumbro realizar para sentado junto a las tumbas de grandes del mundo leer. No se rían, algunos van a Tierra Santa a golpearse en un muro o colocan velitas en los altares.

Shakespeare evitó la confrontación con su tiempo. Por eso escribió sus obras en épocas falsas, distintas. Narraciones al parecer inventadas pero que reflejaban los vicios de los poderosos, debilidades de los pobres y abusos de poder de reyes.
Pesar de esa estrategia durante 18 años los puritanos o radicales protestantes bajo argumentos de ser la dramaturgia un pecado una vez tuvieron poder político ordenaron cerrar los teatros londinenses. Las tablas dejaron de presentar obras del poeta y teatrero.  

La controversia rodeó al autor siempre pero jamás pretendieron esconderlo en la historia de las artes inglesas y, eso hace que muy independiente de que nos guste o no, se piense que es un genio literario o un plagiador de leyendas medievales europeas, Shakespeare ocupa un lugar en la literatura universal.

II
Al mudarme a Madrid intenté hacer lo mismo, llevar flores a la tumba de Miguel de Cervantes, el hombre del que recibe el nombre nuestra lengua castellana o español: la cervantina.
Pero no había tal cripta. Cervantes había sido antes de morir procesado por la santa inquisición por algo así como vanidad. Murió sin honores y tal cual estaba la situación nadie acudió a su funeral y, como la tradición ordenaba se enterró sin lapida que pudiese identificar al judío-impío.

El juicio a Cervantes continúo aún estando muerto ya que según argumentó la iglesia se podía seguir juzgando su alma. Tardaron siglos en el proceso y mientras esto sucedía su obra se mantuvo prohibida. No fuese a ser que resultara algún parroquiano culpable de herejía por leerla.

Ahora 2014 se ha autorizado para que el convento de San Ildefonso de las Trinitarias Descalzas en el barrio de las Letras de Madrid sea por medio de georradar sondeado para lograr dar quizá con el paradero cuatro siglos después con los restos del autor del Quijote de la Mancha.

¿Qué clase de latinoamericanos somos? De la calidad de los anglos que sin estar de acuerdo con algún autor sea este Lord Byron, William Blake o David Hume les reconocen como suyos y dejan que sean venerados por las nuevas generaciones y, que esto no impida releerlos y verlos en perspectiva histórica ó somos de los que nos importa una mierda a donde están los restos de nuestros mejores hombres y entonces gustosos castramos nuestra identidad.
¿No solo los matamos por arma o de hambre, quizá de olvido sino que además impedimos que posean un memorial o primitivo tótem donde recordar sus obras?

La respuesta está en la tumba de Roque Dalton. No existe. Esa clase de americano somos. Una desteñida fotocopia que viaja en el mundo como el judío errante de la leyenda; más nosotros sin identificación patria y, peor, más culpable yo sin ortografía a la que me niego a venerar así como nos negamos a reconocernos como ultrajadores de las artes. Todos.

III
No tenemos compostura. Marcos Llach el 9 de febrero luego de la primera derrota arenera junto con Alfredo Mena Lagos en su programa en voz alta llamaba a la modernización interna de ARENA.

Establecer como mínimo el debido proceso a los militantes del partido –decía Llach-  que como es el caso de San Miguel jamás ha existido y dejar de abandonar la estructura a la voluntad del delegado del COENA que junto al director departamental que siempre es el diputado posean poderes plenipotenciarios expulsando a la oposición interna para garantizarse su candidatura anulando los pesos y contrapesos tan necesarios en la vida nacional y no menos en la vida partidaria-institucional.

Esta visión es hacer efectivo el concepto de que ARENA es una ALIANZA de las derechas en donde caben liberales, liberales creyentes, burguesía financiera-industrial, conservadores, derecha religiosa, anti-comunistas, neo nazis o fascistas que como hemos visto en esta etapa hacia el 9 de marzo se han permitido se acerquen, como es el caso migueleño con Max Brannon.

Esta disposición a discutir y por medio de la democracia extender posibilidades a sus miembros y de esta manera aglutinar distintos pensamientos engrandece al movimiento.

Eliminaría gradualmente la idea que ser de ARENA signifique ser millonario, cristiano ortodoxo, clasista y excluyente; rigidices acartonadas muchas veces doble moralistas que han terminado alejando a los jóvenes de ARENA. Esto sin duda abonaría a crear un mejor país con una derecha más reflexiva y menos visceral como la actual.  

Corolario:
Visto lo visto esta intención de reforma o modernización interna para ARENA propuesta por Marcos Llach no es para ya, incluso me atrevería a vaticinar que no será posible esté lista para 2015.
Hay demasiadas rémoras como los ex presidentes, sus familiares, allegados, viejas argollas que desearan asegurar sus privilegios por medio de diputados, incluso la posibilidad de que pueda haber una nueva fuga podría ser la mejor excusa para mantener el conservadurismo-oscuro y violento como estandarte arenero.

Tarde han hablado y por eso resulta difícil creerles. Y si aún con esta declaración de intenciones persisten diputados y dirigentes confrontativos en personalizar con el presidente Funes y subirse a su fama para ser reconocidos como adversarios, continúa para su desgracia dejando la impresión que su inmolación es nada más una estrategia demagógica o desesperada que cae mal, muy mal.

Las buenas intenciones nunca llegan tarde. Pero esta vez debido a que pesa más el COENA y su torpe discurso que Plan País y que toda buena declaración de democracia hacia adentro y afuera que hagan sectores preocupados por la nación, la destruyen esos pésimos voceros que se niegan a callarse teniendo que rendir cuentas sobre sus manejos gubernamentales.  


Se parecen tanto a los dictadores de los cuales pretenden protegernos que nadie les cree.   

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