En una cita bibliográfica, Violeta Bonilla (1926-1999) expresa sobre el significado de la figura: “Quise representar un hombre sin ataduras, sus manos sueltas expresan la libertad intangible, y los cuatro picos del fondo representan otras cuatro naciones centroamericanas”

lunes, 5 de mayo de 2014

Madre de alambre o de tela

Madre de alambre o de tela
Marvin Aguilar

Harry Harlow realizó un experimento conocido como la madre de alambre y de tela. A la primera le adaptó un biberón con leche, la segunda no tenía nada. Se usó un bebe macaco. Este pasó con la de tela 22 horas mientras que con la de alambre 2 horas.

En otra parte de la investigación se dejó solo la madre de alambre y si bien se acercaba a beber la leche, este la digería peor y desarrolló un sistema inmunológico más débil.

El macaco comparte entre el 92% y 95% con el ADN humano. Por eso tendremos mejores jóvenes y desde luego virtuosos ciudadanos solo si como Estado promovemos una sociedad que le preocupe más que la sobrevivencia material la protección y el afecto, sin importar si estas cosas las dan un Papá y una Mamá; Una Mamá soltera, un Padre soltero; padres gais o lesbianas; abuelas, tíos, hermanos; padres adoptivos ó quien decida criar un ser humano.

A los 5 años somos inocentes, estamos en cero. Traemos las emociones y curiosidad. A partir de aquella edad es que entendemos si somos dignos de aprender amar o no. Si el mundo es un lugar agradable u hostil.

Nuestros primeros años nos marcaran para toda la vida. Entornos agresivos e inseguros como el que sufren las clases menos privilegiadas salvadoreñas crearan inevitablemente personas que busquen a toda costa sobrevivir, perderán la ilusión, desconfiaran y se encerraran en ellos mismos, afectándose física y mentalmente. Esto es así para todos los seres vivos.  

Las generaciones hasta nuestros padres, incluso hasta la mía en alguna medida y que ahora son padres desconocían esta realidad humana. Se decía y se mantuvo por mucho tiempo que las afecciones y manifestaciones de amor no eran necesarias, echaban a perder los hijos.

Volverse violentos
De venir adiestrando indígenas y mulatos para las guerras entre caudillos desde 1821 hasta 1885 en El Salvador se aplicó el castigo a palos de forma pública a delitos comunes, luego se cambió por el peonaje y la prisión por deudas, igualmente se consintió la tortura a la mujer por chismosa.

De esta manera se puede concluir que gobernado por las elites fueran conservadores y liberales el Estado fue – y no los Derechos Humanos- el primer promotor de la violencia en nuestro país, luego lo internalizaron las clases medias y bajas integrándose así a la cultura popular.    

La violencia ha sido desde tiempos fundacionales la manera de inculcar valores: en casa, el padre castigaba o golpeaba indistintamente hijos y mujer; en escuelas los maestros aplicaban pedagógicamente castigos físicos.

Finalmente el Estado para imponer la dominación y contener a una población de vagos, tradicionalista y retrasada mediante el terror estatal fomentó la cultura de la violencia para resolver en todas las esferas de la vida nacional los conflictos.   

Las elites una vez se fueron, digamos, refinando detestaron por honor ensangrentarse sus manos, así reclutaron clases bajas o medias pro activas que estaban deseosas de ascender social y materialmente para que ellos por el stablishment llevaran a cabo la imposición, dominación y disciplina necesaria.

Por eso Rafael Zaldívar y no Manuel José Arce fundó el ejército nacional, para fundamentar un Estado en los Derechos Humanos que en la práctica mantuviese a raya las relaciones correctas de poder mientras las violaba sistemáticamente.

Una vez definida las funciones de las clases sociales los poderosos se dedicaron a enriquecerse dirán unos a hacer progresar el país dicen ellos, es cuestión de óptica.

Lo cierto es que luego de expropiar violentamente las tierras a los indígenas se dedicaron a prometerles cada campaña que se las devolverían si votaban por uno y por otro.

No sin antes pasar por 1832 con Anastasio Aquino héroe mitológico para unos, hereje revoltoso dirán otros. Llegamos a 1932 en donde los comunistas igualmente les prometieron tierra a los indígenas. La intención dejó 10,000 muertos y de esto se instaló la dictadura militar que terminó con el golpe de Estado en 1979.   

Habíamos tenido como norma el fraude electoral sin importar llegar a la dictadura que sentó su poder no en el respeto a la ley sino en el terror estatal; luego reprimiendo las protestas de estas arbitrariedades formamos escuadrones de la muerte.

Se llevó incluso hasta catalogar como peligroso para el sistema cualquier acción de reclamo justa, al eliminar la distinción entre derechos y delincuencia las elites más distinguidas legitimaron la venganza como medio de hacerse escuchar por los marginados de todo tipo.

Así estamos hoy, con un grupo de muchachos llamados pandillas resultado de una guerra civil en donde Estado y guerrilla armaron a campesinos y citadinos dejando una población antes como ahora violenta.

Es falso que durante Maximiliano Hernández Martínez hubiera tranquilidad, por el contrario la serie de leyes represivas que datan desde la colonia y, que pueden dar un libro son la muestra de lo violento que fue el pasado.

Corolario:
La parábola de Romero de entregar los anillos antes de que les corten las manos es dramáticamente elocuente en relación a lo que explicamos. Seguimos sin entenderlo. Los humanos necesitamos sentirnos seguros y amparados, eso es lo que nos une como sociedad no hábitats amurallados y vigilados.


La solidaridad en su concepto ha cambiado. Antes era repartir la riqueza entre todos. Ahora es controlar nuestro deseo consumista, esto porque el problema mundial que a la vez es el nuestro es que el 80% de la población no puede disfrutar de lo que goza el 20% restante. Así se origina la violencia que causa muertes no por culpa de los Derechos Humanos como ignorantemente sostienen algunos merluzos. 

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