En una cita bibliográfica, Violeta Bonilla (1926-1999) expresa sobre el significado de la figura: “Quise representar un hombre sin ataduras, sus manos sueltas expresan la libertad intangible, y los cuatro picos del fondo representan otras cuatro naciones centroamericanas”

lunes, 28 de enero de 2013

SIGNIFICADO DE LA PALABRA PAZ. POR RODRIGO AGUILAR.


SIGNIFICADO DE LA PALABRA PAZ. POR RODRIGO AGUILAR.
En el marco de las celebraciones de la firma de los acuerdos de paz; resulta necesario, tomar conciencia de lo que significa esta pequeña palabra; que tiene grandes repercusiones para el desarrollo y fortalecimiento de la democracia en cualquier sociedad, pueblo o nación.
La mayoría de diccionarios, definen el término en dos sentidos; el sentido positivo, que es el estado a nivel social o personal en el cual, se encuentran en equilibrio y estabilidad las partes de una unidad y el sentido negativo, que es la ausencia de inquietud, violencia o guerra.
Pero; de todas las acepciones que existen sobre la palabra paz, hay una en particular que debe ser analizada cuidadosamente; esta es, la  llamada Paz Romana o Pax Romana, que define una situación en la que una fuerza gobierna ejerciendo el poder de forma unilateral, sin estar sometida a control alguno y sin respetar los derechos de aquellos a los que gobierna.
Al comparar nuestra realidad con la llamada Pax Romana; llegaremos a la desafortunada conclusión que en nuestro país, ocurre una situación similar o mejor dicho que estamos viviendo lo que pudiera llamarse la Pax Salvadoreña; con la diferencia, que son varias las fuerzas que gobiernan ejerciendo un poder fáctico.
Esta afirmación, se basa en que después de la firma de los acuerdos de paz, surgieron varios grupos fácticos, que basados en la concentración de capital y bienes, han tenido la capacidad de convertirse en patrocinadores o dueños de algunos institutos políticos; adquiriendo de esa manera, cuotas de poder que les permiten anteponer sus intereses particulares sobre los de la mayoría de la población  y además, gozar de impunidad aunque su participación en hechos delictivos sea del conocimiento público.
Sin lugar a duda; esta situación nos ha convertido en uno de los países de la región Latinoamericana, donde tienen lugar profundas desigualdades sociales y económicas; en   una sociedad polarizada en la cual lamentablemente, se ha desarrollado la cultura de la violencia; fenómeno social que mantiene agobiada a la mayoría de la población.
Pero, la violencia a la que estamos sometidos, va más allá de aquellos actos de vandalismo o delincuencia común que a diario se comenten; en nuestro país  existen otras formas de violencia con las que algunos grupos continúan vulnerando los derechos fundamentales de la población impunemente; como ejemplo podemos citar la violencia laboral y la violencia económica, que son verdaderas formas de agredir a nuestra gente.
El Papa Juan Pablo II expresó: Hasta que quienes ocupan puestos de responsabilidad, no acepten cuestionarse con valentía su modo de administrar el poder y de procurar el bienestar de sus pueblos, será difícil imaginar que se pueda progresar verdaderamente hacia la paz.
Esto; debería ser tomado en cuenta por nuestros gobernantes y por toda persona con poder político y económico; para que de esa manera, se pongan de acuerdo para realizar las transformaciones sociales y económicas que permitan la reconciliación de nuestra sociedad y establecer de esa manera la paz definitiva.
Quienes ejercen el poder político y económico, deben comprender que la paz, no es simplemente la falta de tensión social o la ausencia de guerra; porque la paz verdadera  se alcanza estableciendo la justicia y sobre todo poniendo en primer plano los derechos de la colectividad y reconociendo la aspiración legítima de la mayoría de la población, de gozar de una vida en condiciones de dignidad.

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