En una cita bibliográfica, Violeta Bonilla (1926-1999) expresa sobre el significado de la figura: “Quise representar un hombre sin ataduras, sus manos sueltas expresan la libertad intangible, y los cuatro picos del fondo representan otras cuatro naciones centroamericanas”

lunes, 11 de febrero de 2013

El Papa no ha muerto, ¡viva el Papa!


El Papa no ha muerto, ¡viva el Papa!
Marvin Aguilar

Benedicto 16 siempre gozó de mi simpatía, es una persona intelectual, conocedora de la realidad mundial y de la revolución tecnológica. Josep Ratzinger posee esa cualidad de los intelectuales: saber que viene y como terminará todo.

De allí que al perder el suspenso que permitiría el resurgimiento de una nueva fe católica, de dirigir una institución que necesita cambiar y que el grupo conservador católico: legionarios, Opus Dei, Comunión y Liberación plagados de suciedad y delitos según palabras del propio Papa, al impedirle llevarla a cabo terminaron derrotándole físicamente.

Los motivos son de salud, efectivamente cansancio. Por eso haya terminado por decidir retirarse de ese bullicio propio de una ramera de Babilonia a un claustro. No es una derrota a Benedicto 16, es un mensaje muy duro, como solo haría un intelecto grande.

Dimisión de película
Nanni Moretti, cineasta italiano escribió, produjo y dirigió el 2011 Habemus Papam, una comedia dramática que vistos los acontecimientos actuales puede ser una realidad pasmosa.
El propio Moretti actuó como el sicoanalista ateo que es llamado para atender al Santo Padre que acaba de ser elegido por los purpurados nuevo jerarca de los catolicos.

La película describe muy bien los entresijos habituales que desde la prensa se tejen sobre los papables, sus hojas de vida, pensamientos teológicos y afiliaciones políticas antes de que se inicie el conclave que deberá elegir al nuevo Papa.

Una vez da comienzo el proceso de elección los cardenales ruegan a Dios para no ser elegidos. Luego de algunos intentos resulta electo el cardenal Melville. El director refleja aquí un difícil decisión que solo puede estar relacionada con el momento tortuoso que vive la iglesia católica con los escándalos de pedofilia, corrupción bancaria, perdida de fieles y conservadurismo y que son los retos del nuevo Papa.

El jefe interino del Vaticano le pregunta: ¿acepta su elección canónica como Sumo Pontífice? Después de dudarlo, responde sí.  
Todo bien, hasta que llega el momento de presentarlo a una multitud de fieles que en la plaza San Pedro esperan impacientes.

Nuntio Vobis gaudium magnum ¡Habemus Papam! Dicho esto, el nuevo Papa sufre una crisis de pánico. Magistralmente el director refleja la sorpresa colectiva de una acción insólita que significa anunciar un Papa que no se presentará ante sus fieles.

Para quienes sostengan que todo puede ser catalizado por una experta, oportuna y diligente oficina de comunicaciones y prensa, el director contrasta esta salida hacia adelante tan predecible y tradicional que resulta imposible ocultar como innegable el sentimiento de abandono que embarga la acción de pánico papal dentro de una solida institución como lo es la iglesia católica romana. Pareciera que Dios ha abandona su iglesia, y eso nos transmiten las siguientes secuencias dentro del filme.

Aquí es donde vemos el cameo del director que como sicoanalista – el mejor de Italia- pretende entender la crisis por la que atraviesa el recién electo Papa.

Revelador es la profesión que confiesa un Papa vestido de civil que comienza a recuperar por la calles de Roma el tiempo perdido, soy actor responde a otra sicóloga que lo trata por recomendación del otro psicólogo.

Poder, impunidad, renovación que es representada durante el campeonato de vóleibol que se organiza entre cardenales para superar el tedio que causa la desaparición del Papa.

La renuncia es desde luego algo inusual, hace 600 años no sucedía. Finalmente el Papa se presenta ante la multitud y la expectante prensa que ha imaginado las miles de historias posibles detrás de este acontecimiento.

Habla en un emotivo discurso, triste, pero con lealtad franca. Habla con sinceridad, que es lo que menos hoy en día se practica en todos los estamentos sociales incluidos sus representantes esparcidos por el mundo.

Por la edad, ya no tengo fuerzas para ejercer el ministerio petrino, ha dicho Josep Ratzinger.           

El problema de la dimisión de Benedicto 16 es desde luego de salud. Se llama cansancio; Ha de resultar extenuado convencer a los conservadores religiosos de hacer alguna reforma que pueda recuperar la fe a muchos catolicos que la han abandonado.

Carlo María Martini, mí admirado cardenal de Milano lo advertía – después de haber renunciado al tratamiento terapéutico de mantenerlo con vida- cuando murió: la iglesia se ha quedado atrás 200 años.

Un progresista intelectual rector de la Universidad gregoriana, famosa por ser el cerebro de la iglesia y facultad de Papas, abogaba por una revolución que debía comenzar con el Papa y los obispos.

Fiel y obediente, conocedor incluso del peligro que corre decidió recluirse de la realidad, esa que incluso él siendo obispo de Roma, Cabeza del Colegio Episcopal, Vicario de Cristo, jefe de Estado y Soberano del Vaticano, sucesor de Pedro, Siervo de los siervos de Dios, Santo Padre y Sumo Pontífice no pudo cambiar, debido a la intransigencia de las facciones conservadoras católicas que terminaron enfermándolo.

No somos escandalosos cuando decimos que el aún Papa Benedicto 16 podría morir pronto. Sor María Gómez Valbuena acusada en Madrid por el robo de niños, ante su inminente condena, un día antes de declarar enfermó del corazón. Cinco días después el convento de la caridad de las hijas de San Vicente de Paúl anunciaba su muerte y, que su entierro ya había sido llevado a cabo. Se desconoce su tumba. 

Comparto el tráiler del filme Habemus Papam


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