En una cita bibliográfica, Violeta Bonilla (1926-1999) expresa sobre el significado de la figura: “Quise representar un hombre sin ataduras, sus manos sueltas expresan la libertad intangible, y los cuatro picos del fondo representan otras cuatro naciones centroamericanas”

miércoles, 20 de febrero de 2013

El sándwich holandés versión salvadoreña


El sándwich holandés versión salvadoreña
Marvin Aguilar

Esto que podríamos llamarlo el nacimiento de los segundos nuevos ricos salvadoreños, mi paisano Roberto Turcios en el libro: Los estancos, Las Prácticas Monopólicas  y Las Rentas del Estado en El Salvador  hace un breve-detallado, ameno y entretenido repaso sobre las concesiones o monopolios en nuestro país. Comparto con ustedes sus investigaciones mezclado a algunas reflexiones personales:
A lo largo de la primera parte de la historia republicana los gobernantes definían los amigos a los que otorgaban exenciones o monopolios;  generalmente fueron a bancos, fábricas o líneas ferroviarias (leer artículo ¿juicio al ex presidente Flores?).

Así en 1883 se contrató con Francisco Sagrini el establecimiento de un banco y caja de ahorros. Se le declaró libre de empréstito ni gravamen alguno de cualquier naturaleza. Sus libros por decreto ejecutivo quedaron exentos de todos los impuestos presentes y futuros.

Sus importaciones de caja de hierro y demás enseres de oficina no pagarían derechos de importación. Les otorgaban el uso gratis de correos y telégrafos para sus negocios; los empleados libres del servicio militar o civil y, el gobierno concedía el monopolio de emitir papel moneda por 35 años hasta por el doble de la cantidad real que tenía en dinero, guardando el 40% en caja y se le concedían todas las prerrogativas que poseía el fisco por igual tiempo.

A Fabio Moran se le concedió la facilidad de montar una fabrica dejándolo introducir libre de impuestos toda la maquinaria, materiales y demás objetos que necesitara para la fundación, manejo y mantenimiento de su empresa de tejidos. Pero además por la amistad con el presidente, el gobierno se comprometía a no permitir por 13 años que se estableciera en el país otra empresa dedicada a ese rubro.

La firma Pérez & Parraga se le concedía en 1884 por 10 años la excepción de derechos marítimos con la única condición que donara al hospicio de San Salvador 100 pesos mensuales evitando de paso así entregar al Estado el edificio y enseres donde la misma empresa tenía una fábrica de candela y jabón.

El Estado contrató con Joaquín Méndez y Enrique Arbizú en 1884 la instalación de una fábrica de porcelana, loza y vidrio. La obligación de parte de los empresarios fue: emplear los últimos adelantos de la materia; usar las sustancias que se encuentran en la república; enseñar en el taller a 10 hijos del país todo lo concerniente a esta manufactura; vender con un 15% menos sus productos que los de origen extranjero.

La hacienda pública por su parte exoneró de impuestos de todo tipo presentes y futuros; liberación de cargos civiles y militares a sus empleados por 15 años.

Al presidente que expropió a los indígenas de sus tierras aduciendo primero que eran unos haraganes y luego el progreso de la nación, Rafael Zaldívar una Asamblea Legislativa “complaciente” le otorgó la facultad para negociar empréstitos con quien deseara por la cantidad que sea necesaria sin pasar de 200, 000 pesos y con un interés que no exceda del 12% anual.

Durante la presidencia Menéndez se le concedió la casa de la moneda al doctor Gustavo Guzmán libre de toda clase de impuestos por un periodo de 20 años.

La deuda social según la clase dominante es culpa del Estado.

Lo escrito anteriormente generó un endémico presupuesto desbalanceado en el Estado que imposibilitó cubrir las necesidades básicas populares, no se tuvo en cuenta la relación aumento de la actividad comercial y de población, ésta que demandaría servicios de infraestructura, salud, educación.

Esto dio pasa a la deuda social que hasta ahora es una tara que impide el desarrollo y vuelve la idea del crecimiento más atractiva, en detrimento de soluciones definitivas en lugar de parches como es costumbre.  

La serie de concesiones monopólicas sin ninguna regulación, compadrazgos, privilegios como forma de gobierno y comercio impidió la recaudación efectiva y justa e instaló la costumbre del apalancamiento estatal para volverse millonario. ¿Parece familiar?

La revolución bolchevique hizo que los empresarios europeos entraran en la firme decisión de hacer realidad las mejoras de vida de los ciudadanos como única manera de detener las revoluciones en el continente.

Este proceso largo y espinoso debió sortear los nacionalismos que llevaron a la II guerra mundial, luego nacería la economía social de mercado y el Estado de bienestar que ahora está siendo desmantelado y provocando un replanteamiento del sistema económico en el viejo continente.

América no ha sufrido guerras devastadoras, pero si largos conflictos internos que son resultado de los malas maneras con que las pasadas generaciones, comprometieron les guste oírlo o no nuestro presente.  

Un sistema como el que hemos señalado que se defiende sin pena de ofender el valor civil y sin ninguna concesión de error, que continua generando –para nuestro caso- pandillas por citar un ejemplo, debe someterse a una revisión seria ya que seguir haciendo lo de siempre es no darse cuenta que llevamos generación tras generación una bomba amarrada al cuerpo.

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