En una cita bibliográfica, Violeta Bonilla (1926-1999) expresa sobre el significado de la figura: “Quise representar un hombre sin ataduras, sus manos sueltas expresan la libertad intangible, y los cuatro picos del fondo representan otras cuatro naciones centroamericanas”

lunes, 13 de octubre de 2014

La parábola de Norman

La parábola de Norman
Marvin Aguilar

Había una vez un pueblo, este, estaba rodeado por una alta cordillera que no dejaba que el Sol alumbrara sobre las personas que allí vivían. Los niños eran raquíticos por falta de vitamina D. todos padecían de ictericia. Un viejo de la ciudad, cansado, se encaminó una mañana hacia la montaña con una cuchara de porcelana.

Todos lo miraban y, con curiosidad le preguntaron: ¿A dónde vas con esa cucharita? El anciano respondió: a mover la montaña. ¿Con una cuchara?  Sí, replicó. ¡Ha Ha Ha Ha! ¡Nunca podrás! Es posible dijo el viejo, pero alguien tiene que empezar hacerlo.

Norman Quijano renunció a la candidatura para alcalde de San Salvador. En ARENA desde que Roberto d’Abuisson se apartó hace 27 años convencido que los EE.UU. no dejarían que un ex militar presidiera el órgano ejecutivo ningún líder arenero había tenido la estatura moral y atrevimiento ciudadano de hacerlo.

Parecía era más fácil que renunciara un Papa romano, abdicara un Rey español pero el COENA jamás. Así estos veteranos y viejos en su discurso dirigentes han llevado a la parsimonia a la militancia y el desanimo hacia la derecha dentro de la población.

Extravagante y absurdo es el atrincheramiento del COENA que los lleva a la mayoría de miembros a ser candidatos y, reelegir una caterva de malos diputados. Es indudable que les gusta hacer política pequeña, de la que está cansada la militancia y desde luego los votantes jóvenes.

Esto desde luego pasará factura en las elecciones de 2015. ¿Luego de esa otra derrota renunciaran? O igual alguien robará las elecciones y ese será el pretexto para seguir al frente del partido.

El dislate arenero
Ocultar la verdad es la mejor forma de mentir. Comenzar a cuatro meses de la elección la escogitación de un candidato para la capital del país es ir sobre la marcha o lo que es lo mismo prepararse para perder. Es señal de que lo prometido fue paja: un organismo que mandara obedeciendo en lugar de ser lo que siempre han sido un órgano que ordena y causa divisiones.

Por eso, Norman Quijano renuncia. No era ya ARENA un medio para ganar la alcaldía capitalina. Sino un instrumento para quemarlo y deshacerse por fin de él. Evitar que en 2019 decidiera correr otra vez por la presidencia.

Que Ernesto Muyshondt o Gloria Salguero digan ante los medios que Quijano no hablo de división interna, es pensar que somos carentes o pobres de entendimiento. Porque si no, qué significa irse “para que el partido no vaya a otra elección dividido”  tal como lo mencionó el alcalde. Igual el torrente de halagos a una acción que ellos debiesen imitar es síntoma de alivio para los descuartizadores del alcalde. 

Corolario:
Romper con el discurso pre moderno que la derecha ha mantenido hasta ahora desde sus distintos voceros es algo a lo que tendrá que atreverse quien sea el candidato a la alcaldía de San Salvador si desea ser una carta interesante.

La única que puede hacerlo es Ana Vilma de Escobar. Pero ella arrastra una tara dentro de ARENA: el machismo. Que para el caso no es solamente la aversión u odio a que las mujeres detenten el poder. Si no es además a la energía que una mujer despliega sobre los hombres a lo que temen.

Es Ana Vilma una hembra sin dueño político, una mujer que si bien es conservadora no responde a los ex presidentes, que precisamente por eso la han venido vetando, por no pertenecer a sus argollas.

De Escobar si ganará a Bukele tendrá por fin conquistada irrevocablemente su candidatura a la presidencia en 2019 por parte de la derecha. Algo a lo que han temido oscuros, feudales y corruptas tramas dentro de ARENA.

Si ARENA elije a otro candidato que no sea Ana Vilma de Escobar aún con todo el riesgo que puede llevar en contra por su pasado político en el ISSS o Vice-presidencia, habrán escogido mal. Es la carta más decente dentro que puede no ser tan difícil de vender al electorado y que siendo víctima de la misma gente obtusa arenera podría entonar un nuevo discurso, ese al que se niegan todo ese testaferro COENA y temerosos y obedientes diputados.


Lo contrario será que la experiencia, la oportunidad de hacer algo bueno de una crisis les entró por un oído y les salió por el orto. 

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