En una cita bibliográfica, Violeta Bonilla (1926-1999) expresa sobre el significado de la figura: “Quise representar un hombre sin ataduras, sus manos sueltas expresan la libertad intangible, y los cuatro picos del fondo representan otras cuatro naciones centroamericanas”

jueves, 17 de abril de 2014

Pésame desde Macondo


Pésame desde Macondo
Marvin Aguilar

Yo nací el día de San Genaro. 

Pero mi padre era liberal y fue así como me salvé de que se me asignara según tradición católica el nombre del patrono de turno. Imagínense ¿cómo sonaría Genaro Aguilar? En un tiempo que todos se llaman Brayans o Josues. 

Definitivamente no era un nombre para la época. Aquí en Macondo el único catalogo autorizado para los nombres es la Biblia o las series de televisión norteamericanas. Desde luego algunas veces también se usan las novelas mexicanas para bautizar a los vástagos: Thalías o Paolas. Tiene que ver, aunque no parezca cierto el nombre de una persona en el destino que le aguarda. Es tan importante como el físico. Aunque este último se atiende con resignación porque de un papá feo y una mamá gorda pues no podrá nunca salir un ángel renacentista. Por eso, aquí en Macondo se buscan nombres bonitos para sapos enormes y todos contentos. 

Distinto es la crianza. Nunca se debe criar al macho como a la hembra. Y así debe ser dicho, nada de esas mariconadas de las feministas que exigen que se llame niño o niña a los hijos. Por andarlos contumeriando es que se hacen culeros y marimachas. El macho tiene que aprender a serlo, y la hembra debe saber que a los 18 ya está lista para ser madre, incluso si se ha maiceado bien a los 16 ya la aguanta.

Macondo no necesita de desarrollo y menos de ciencia. Ya tenemos a la bruja del cerro Juana Pancha y los curas y pastores que abundan por toda el llano. La tierra nos da todo lo que necesitamos, por eso, mover un mojón del terreno posee más conflicto a que se roben una cipota. La hijas son maíz para el prójimo por eso es mejor tener varones, eso sí solo los que Dios mande. La ciudad es un monstruo bien hizo Pio X en condenar todo el modernismo que encierran esa metrópolis satánicas. Aquí  en Macondo siendo honestos, es cierto no hay ni mierda, pero en la ciudad hay de todo pero nadie puede comprarlo, por eso abundan los ladrones y los más desgraciados son los que huyendo dizque de la pobreza se hunden en la miseria de las apariencias. Se vuelven putas o marihuaneros y algunos otros travestis. Como Chepe que ahora le dicen la Rubí. Vestida de mujer anda en las calles de la capital vendiéndose como mujer y con un gran rabo. Y para acabar de joder dicen que eso es por lo que lo buscan unos viejos casados que llegan en grandes carros a buscarlo. Sinvergüenzas, casados y con hijos pero de noche grandes maricones que son. Yo por eso regresé a Macondo. Allí aunque llegue el apocalipsis que vienen anunciando desde hace 2,000 años que será al día siguiente nada pasará. Ustedes no crean pero no dejen de creer tampoco.


Descanse en paz Gabriel García Márquez, fundador de Macondo.      

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