En una cita bibliográfica, Violeta Bonilla (1926-1999) expresa sobre el significado de la figura: “Quise representar un hombre sin ataduras, sus manos sueltas expresan la libertad intangible, y los cuatro picos del fondo representan otras cuatro naciones centroamericanas”

domingo, 15 de agosto de 2010

POR UN PERSONAJE LLAMADO JOSE MATIAS VIII

Segundo movimiento independentista de San Salvador de 1814


El Segundo movimiento independentista de San Salvador de 1814, conocido también como el Segundo Grito de Independencia, fue la segunda de las sublevaciones en la ciudad de San Salvador con el objetivo de lograr la autonomía con respecto a la autoridades de la corona española.

Inicios

Desde el Movimiento independentista de 1811 la situación en la ciudad de San Salvador, y en la Intendencia, era inestable. Para 1813 la tensión se vivía en las calles de los barrios y se manifestaba periódicamente en los pasquines soltados por los independentistas, debido a la cercanía de las elecciones de las autoridades municipales. Entre los organizadores para alcanzar las sillas edilicias estaban Manuel José Arce y Pedro Pablo Castillo, junto a otros ciudadanos de los diferentes barrios.

Especial indignación causaba el apresamiento del padre Manuel Aguilar, desde 1811, por las autoridades de la corona bajo el mando de José María Peinado. Era tanta la presión popular que al fin lo dejó en libertad en enero de 1813. A pesar de esto, el sacerdote aún mantenía una actitud rebelde. Su pensamiento se expresó plenamente en un duro sermón en la iglesia parroquial, el 5 de marzo, ante la feligresía y las autoridades civiles y militares. Entre sus palabras destacaron las siguientes : «Si las autoridades que son las llamadas a hacer respetar las leyes, son las primeras en violarlas inicuamente ¿qué puede exigírsele al pueblo que presencia tales tropelías? De allí viene necesariamente como lógica consecuencia, la revolución; la lucha sangrienta con todo su séquito de horrores, la persecución , la anarquía.» Ante el sermón las autoridades abandonaron el recinto.

«La efervescencia es incesante» fueron las palabras de Peinado, dirigidas por correspondencia, a las autoridades de la Capitanía General, describiendo las acciones dirigidas hacia su autoridad y la del odiado Cuerpo de Voluntarios. Por otro lado, mientras los independentistas mantenían correspondencia con el General en jefe del Ejército Independiente Mexicano, José María Morelos, el Capitán General ordenaba la vigilancia sobre Manuel Aguilar por su encendido discurso.

En diciembre se comenzó a desencadenar la agitación, hubo elecciones de alcaldes de barrios, electores y ayuntamiento, las cuales ganaron los independentistas. Entre los elegidos a la sillas municipales de San Salvador estaban Juan Manuel Rodríguez (alcalde) y Pedro Pablo Castillo (alcalde segundo). El intendente Peinado apeló las elecciones ante el Capitán General por no estar conforme. La victoria fue celebrada en la iglesia parroquial por el cura Vicente Aguilar en un solemne tedeum.

El nuevo cabildo pidió a Peinado que los fusiles de la sala de armas se pusieran bajo su cuidado para sustraerlas del Cuerpo de Voluntarios. Peinado reaccionó haciéndolos llamar ante su autoridad, y advirtiéndoles que estaba al tanto de todos sus planes.

Segundo intento

El 24 de enero de 1814, en Mejicanos, se reunieron los instigadores de una nueva sublevación hacia la autoridad colonial en la casa del cura Nicolás Aguilar. Entre ellos estaban sus hermanos Manuel y Vicente; Pedro Pablo Castillo, Bernardo José y Manuel Arce, Domingo Lara, Juan Manuel Rodríguez, Juan Arauzamendi, Leandro Fagoaga, Santiago José Celis y Juan de Dios Mayorga. Peinado ordenó una serie de capturas, entre ellas la del alcalde segundo Castillo. Los apresamientos causaron conmoción: la gente acudió desde el campo y pueblos vecinos; Juan Manuel Rodríguez se presentó ante Peinado para celebrar cabildo abierto, pidiendo su asistencia para confrontar los últimos hechos; Manuel José Arce pidió la libertad de los presos, petición que no fue concedida.

Castillo hizo un llamado general en el ayuntamiento, y la gente formó grupos en la ciudad. Peinado, ante la situación inestable, ordenó la libertad de los presos. La violencia se desató cuando el Cuerpo de Voluntarios disparó a la gente causando muertos y heridos. Arce intentó asaltar el cuartel sin éxito, y ante el Intendente manifestó el estado de insurrección. Peinado permaneció firme y ordenó instruir a Castillo que logró fugarse. El 26 de enero Peinado decretó Ley Marcial y comunicó a la Capitanía sobre el estado de insurrección. Con el pasar de los días continuaron las capturas, entre ellas el alcalde primero Juan Manuel Rodríguez.

Nuevamente la toma de poder se vio frustrada por la débil organización de los independentistas. Durante los siguientes años, las autoridades de la corona y quienes buscaban la autonomía siguieron en estado de tensión.

La celebración oficial del 24 de enero en El Salvador ha caído en desuso desde el último cuarto del Siglo 20.

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