En una cita bibliográfica, Violeta Bonilla (1926-1999) expresa sobre el significado de la figura: “Quise representar un hombre sin ataduras, sus manos sueltas expresan la libertad intangible, y los cuatro picos del fondo representan otras cuatro naciones centroamericanas”

sábado, 10 de agosto de 2013

BUENOS DIAS NUEVA YORK— Payaso Pizarrín y Analeyda



SOS UN ORGULLO SALVADOREÑO PIZARRIN

Conozco a Carlos Sandoval ya de varios años atrás, al menos una vez al año tenemos la oportunidad de estrechar lazos de hermandad. Entre la pequeña tertulia que suele crearse para medio intercambiar ideas y el acontecer en nuestro entorno siempre abordamos el tema de los artistas y sus desavenencias que le impiden realizarse artísticamente y económicamente, por que crear también es un trabajo y también tienen una familia que mantener como todos. Cuán importante son los artistas que a través de su arte contribuyen a general cultura, esa que distingue a una nación y de la cual nos enaltecemos.

Nueva York es la meca de las artes y esta industria deja al estado y nación millones de dólares y genera una buena cantidad de trabajos, las artes representan un rubro importante para la económica del estado. Y quienes contribuyen a esto todos los artistas inclusive los migrantes, de aquí que tengan la visión de invertir en el componente cultural y artístico.

Y nosotros que tenemos. 

Suelo escuchar u observar en las redes sociales la célebre frase “Sos un orgullo salvadoreño” que bien por los salvadoreños que gracias a su propio esfuerzo y apoyo de la familia y quizá algunos amigos, logran alcanzar este éxito del cual todo salvadoreño suele saludar con sombrero ajeno para vanagloria de nuestro ego nacionalista. No hay nada de malo en esto, pero pudiéramos hacer la diferencia si comenzáramos a valuar lo nuestro.

Cuanto artista está condenado por la necesidad de sobrevivir de dejar de crear arte y por ende cultura.

Cuanto artista salvadoreño en la Diáspora, se encuentra viviendo en condiciones infrahumanas a falta de una oportunidad de trabajo de lo que sea, etc.  No es nuestro problema para que es bohemio y soñador si del arte de no vive. Cierto muy pocos artistas viven del arte y para ello les ha costado un ojo de la cara y la mitad del otro. Pero lo cierto es que no habría cultura sin aquellos que contribuyen a generarla con su talento.

Carlos no es la excepción. Celebramos y aplaudimos que le reconozcan como orgullo salvadoreño y lo hayan nombrado embajador cultural.  Labor que según nos consta ha venido realizando mucho antes que los hijos de la madre patria y mal llamados padres de la patria…al fin dieran el valor al trabajo ad-honoren que viene realizando desde años atrás.

Pero eso no cambia en nada su situación ya que todos los años me cuenta la misma historia, que el boleto de avión sale de su bolsillo y su estancia en el extranjero es gracias al gesto de algún buen samaritano amigo que le alberga en casa y le provee algún tiempo de comida. Para sufragar estos gastos depende de la su rebusca y la venta de cuanta cosa traiga en su chistera.

Es risible conocer la historia de la realidad que toca vivir a un embajador cultural de El Salvador. Y me resulta deplorable conocer a través de los medios locales cuanto gastan los hijos de la madre patria y mal llamados padres de la patria en gastos de viaje y estancia por dizque visitas oficiales que más bien representan pequeñas vacaciones como aquellos que con paja se van a ver los partidos del Real Madrid o Barcelona.

Pongan atención a la entrevista y su respuesta a una de las preguntas, su presencia es en aras del rescate de nuestra cultura, no habla de venir de vacaciones o realizar un trabajo para pasar soplándose todo el año. Interesante me resulto la tertulia y conocer un poco de lo que hay detrás de un payaso autentico y su cara pintada. En cambio estamos rodeados de viles payasos y bufones de corte solo de nombre que no aportan nada ni a la comunidad de a la nación.

Así que si la próxima vez que se tope con un payaso autentico o un artista, bríndele un poco de su tiempo que tiene una historia que contarle y si le florece su salvadoreñoridad apóyelo, no lo devalué por que ambos comparten algún en común, sus raíces e identidad.


Haber cuando se ponen las pilas hijos de la madre patria y mal llamados padres de la patria y por lo menos les asignan a los embajadores culturales y presupuesto para cubrir gastos de viaje y estancia. Y si no les nace al menos interceder para que les donen los pasajes, con que los consiguen para familiares y amiguis, creo que levantar el teléfono no cuesta nada.


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