En una cita bibliográfica, Violeta Bonilla (1926-1999) expresa sobre el significado de la figura: “Quise representar un hombre sin ataduras, sus manos sueltas expresan la libertad intangible, y los cuatro picos del fondo representan otras cuatro naciones centroamericanas”

miércoles, 7 de agosto de 2013

Lindas promesas versus editoriales tendenciosos

Lindas promesas versus editoriales tendenciosos
Marvin Aguilar

Somos víctimas de grandes ilusiones ópticas que nos presenta una distorsionada realidad. Las actuales generaciones según mi experiencia como docente no están estudiando para desarrollar su intelecto sino para salir de la pobreza.

Miseria en la que el sistema actual de cosas –no saben nuestros jóvenes- esta empecinado no cambie. La paradoja entonces es que si no tenemos inteligentsia no sabremos cómo enfrentarnos a la indigencia espiritual y material.   

Esta distorsión intencionada de la realidad está basada en situarnos lo rural o la cultura tercermundista como absolutamente atrasada, primitiva y anti tecnológica busca privilegiar la “economía libre” sobre la educación.

Un caso llamativo en nuestro país es cuando editorialistas neofascistas abordan la realidad cubana planteándonosla como algo trágico por el simple hecho de no que tienen los grandes beneficios del capitalismo que tiene el primer mundo y del cual algunas migajas nos caen a nosotros.

Errores aparte de la revolución cubana su gasto por persona en salud es de $236. En EE.UU. $5,274 y ambos tienen las mismas esperanzas de vida y mortalidad infantil. Así según la OMS los cubanos están en lugar 36 y los estadounidenses en el 76.

Pero las argumentaciones inmediatas al no saber manejar las cifras mundiales son: nadie desea emigrar a Cuba y todos desean irse a EE.UU. en Venezuela el papel higiénico es escaso y por lo menos en El Salvador tenemos en abundancia a pesar que buena parte en país aún utiliza papel periódico en su baño.

Este habitual ejemplo que no pretende defender a Cuba si demuestra que hemos fijado nuestro concepto de felicidad y prosperidad no en el desarrollo humano; en nuestra realidad socio-económica las cosas son más importantes que las personas.

Así el hiperconsumo actual derivado de una secuela de consumo de años anteriores es según nosotros el mejor ejemplo de que vivieron mejor nuestros padres que bisabuelos, abuelos y desde luego nosotros vivimos mejor que todos ellos juntos aunque nuestros riñones no sirvan y nuestros niños estén obesos.

Pero pesar de las creencias actuales de vida mejor con el actual estado de cosas ¿nuestros nietos vivirán mejor que nosotros? ¿Tendrán ellos mejor trabajo que el nuestro? ¿Nos damos cuenta que hemos comprometido el futuro de los que vienen por el presente modo de vida?

Estudiábamos en antropología la metáfora del titanic: ¿por qué murieron la mayor cantidad de pasajeros del barco? Porque el número de botes salvavidas no era suficiente para salvarlos a todos. Pero si se hubieran destruidos los camarotes de primera clase y usado la buena madera de su construcción para improvisar plataformas salvavidas hubiesen muerto menos.

Los salvadoreños hemos instalado en nuestras mentes una idea perversa: todo debe cambiar sin afectar mis intereses. Pero es imposible mejorar la vida de la mayoría sin afectar algunos sectores que tienen más o cuando menos controlan las formas de vida la población. Y eso no es comunismo o terrorismo es una necesidad propia de una nación súper poblada en relación al territorio como la nuestra cuya realidad no es un cuento de hadas.

Temerosos del cambio real, uno que resuelva los problemas estructurales del país los conservadores mediáticos presenta a las opciones ideológicas alternativas como “pajas mentales” imposibles para nuestra idiosincrasia, esto con intención de desprestigiarlas socialmente y, para desanimarlas ante la población las silencian dándoles un espacio y trato injusto en los mass-media de su propiedad. 

Pero al contrario a los que nos hablan de respuestas de solución exitosas de violencia en colonias que no pueden mencionar para no ofender a sus habitantes y que buscan quedar bien con todos  se les vende como los expertos en todas las necesidades más sentidas de la población siendo estos –según sus analistas- desde luego los llamados a gobernarnos.

Asistimos perplejos a ver como los pobres celebran los grandes avances de crecimiento mal sano a pesar de que ellos jamás o muy poco podrán utilizar esos bienes y servicios que nos hacen vivir mejor que los cubanos o los venezolanos.

No me mal interpreten. No estoy aquí promoviendo ningún sistema político en particular, estoy defendiendo un nuevo modo de vida que puede resumirse en los siguientes postulados:

La primacía de la vida social frente a la lógica de la producción, consumo y competitividad que confronta esa lógica hacia dentro de la familia en donde todo es de gratis y cooperativo.

El ocio creativo frente al ocio consumista. Es mejor una barbacoa familiar  el campo o la playa para pasar el tiempo libre. 
El reparto del trabajo si deseamos que las familias no se desintegren debido a la precariedad laboral.   

Reducción del tamaño de muchas de las infraestructuras productivas, administrativas y de transporte.
Lo local frente a lo global. Nanotecnología, democracia directa, voto por rostro para todas las formas de elección, así como la autogestión.

Sencillez y austeridad voluntaria.
No nos engañemos no son difíciles de cumplir. Lo contrario es dejarles regalos de veneno a las futuras generaciones. De ninguna manera el despilfarro como señal de buena vida, prestigio, bondad es una herencia - si permiten en letras de un hereje el símil: cristiana-.


La gran dificultad de nuestras clases dirigentes y sus corifeos editorialistas es que no ven el bosque porque tienen los arboles enfrente. Cuando se hacen veteranos políticos ven el bosque, pero ya no distinguen las hojas. Así nos va.    

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