En una cita bibliográfica, Violeta Bonilla (1926-1999) expresa sobre el significado de la figura: “Quise representar un hombre sin ataduras, sus manos sueltas expresan la libertad intangible, y los cuatro picos del fondo representan otras cuatro naciones centroamericanas”

viernes, 13 de mayo de 2011

EL PRESIDENTE FUNES TIENE TODO EL DERECHO A IRSE A DISNEY CON SU FAMILIA, PERO NO EN JET PRIVADO- MARVIN AGUILAR

El Presidente Funes tiene todo el derecho a irse a Disney con su familia, pero no en jet privado

por Marvin Aguilar

En la antigua Grecia se tenía por costumbre que al funcionario de gobierno se le diera desde el Estado todo lo necesario para que llevara una vida acorde con las dignidades que representaba, esto buscaba garantizar dos objetivos indispensables para que la patria no se echara a perder, se pretendía con esta disposición que el mandatario no se corrompiera y prostituyera.

Un prototipo notable de lo anterior se han vuelto las intimidades del clan Gadafi: padre de diez hijos, dos de ellos adoptados, una muerta: Hanna en el bombardeo de 1986, otro este año; el mayor de ellos, Muhammad, es presidente del Comité Olímpico y de la compañía de teléfonos de Libia; Jamis estudiaba en la Escuela de Negocios de Madrid, ahora está al frente del ejercito fiel al régimen; Mutassim se encarga de la diplomacia; Saif el delfín fue enviado a estudiar en Londres y Austria, es igualmente famoso por sus fiestas en Saint-Tropez y Mónaco; Saadi es futbolista impuesto a un equipo de futbol de Trípoli el cual después de haber dado positivo en un antidoping decidió dedicarse al cine; Hannibal Gadafi es el escandaloso de los hijos: en 2004 fue detenido borracho por manejar a 140 kilómetros por hora en sentido contrario en los campos Elíseos; en 2005 lo detuvieron por agredir a su novia embarazada, para 2008 pasó junto a su esposa dos días preso por golpear a dos empleados en Suiza, este mismo pagó $ 1,400,000 a Beyoncé para despedir el 2010 en las Bahamas. Al sexto hijo, Saif al Arab, la policía de Múnich le decomiso su Ferrari en 2008 por escándalos; su única hija, Aisha, es abogada y fue parte del equipo que defendió a Saddam Hussein.

Lo importante aquí es no olvidar que todos estos lujos, formaciones profesionales, cargos oficiales, superabundancia son sufragados con los fondos públicos libios y sostenidos gracias a la influencia de Papá Gadafi.

¿Somos una democracia de fachada?

¿Es malo que el presidente de una nación tenga vacaciones? ¿Salga de su país? ¿Qué viaje con su familia y el Estado costee ese tour? La respuesta a estas preguntas es: Desde luego que no.

El presidente de la república tiene ese derecho, incluso, es necesario que el que gobierna tenga paz espiritual, se sienta sano, feliz para que pueda tomar las mejores decisiones para sus gobernados. Ya lo estableció Maquiavelo al sostener que incluso hasta los excesos privados de todo tipo le están permitidos al príncipe si con esto se logra el buen gobierno.

¿Por qué las conductas públicas de los políticos son relevantes? Porque la izquierda ha hecho de las privaciones populares un bastión para el discurso público. No pueden entonces esperar que no se traspase la línea de lo privado por los medios de comunicación cuando sus acciones privadas ellos mismos las convierten en públicas.

El hecho de irse de vacaciones es un acto privado que a nadie debiera interesar, pero fue desde luego una torpe arrogancia publicitarlo por Facebook; un accidente de tránsito que deja como saldo cinco víctimas es de igual una acción pública, es imposible entonces no hacer las relaciones y análisis pertinentes.

Porque lo primero se interpreta desde el imaginario de izquierda como una desilusión, afrenta a la vida del salvadoreño de a pie que hizo caso al anuncio del MITUR de quedarse en el país y no irse a gastar su dinero a otro lado. Lo segundo, una bizarría de una chica que no puede creer que el poder tenga tantas cosas buenas y se apresure a contarlas; lo tercero, un acto de matonería atípico de una familia formada con valores de izquierda.

Si es ético, humano, periodístico publicitarlo es un debate que todas las redacciones de medios deberían tener; lo importante debe ser que a los funcionarios de gobierno les debe quedar claro que: sus acciones privadas pasaran a ser supuestas, desde el momento mismo que el interés público se vea lesionado.

Si el poder se enoja cuando desde el periodismo se apunta al cielo y solo se ve el dedo, ignorándose la Luna o el Sol que se señala, no han comprendido que son ellos los que inician la confusión de lo privado con lo público y que, convenientemente, se les olvida que a la gente le interesa saber qué hacen sus funcionarios con las prerrogativas del poder que se les ha confiado.

Le pasó a Lula da Silva: varios de sus familiares viajaban con él, y sus hijos utilizaron los aviones de la Fuerza Aérea para irse de vacaciones; Brasil es también un ejemplo de cómo se han utilizado fondos públicos para pagar viajes de amantes, suegras, nueras, amigos hacia el interior y exterior del país en concepto de vacaciones y recreación.

¿Si fue una dádiva? Que por definición no son más que regalos, cortesías, especies, óbolos, donaciones, presentes, limosnas, propinas que un particular puede facilitar a un empleado público. La historia da fe que esto es una constante en sociedades corruptas, convenencieras, dependientes de influencias como se ha dicho desde la izquierda con bombo y platillo es la nuestra por causa de la derecha.

Debido a eso los empleados gubernamentales de todo rango dentro de la res pública deben tener coraje, determinación, convicción, seguridad, certidumbre, creencia, principios de rechazar las dadivas, aunque dentro del imaginario popular se pase por tonto.

La ética no está relacionada con hacer o no algo malo, sino cuando se toma una decisión al respecto.

Lo bueno de que el FMLN gobierne es que la derecha deberá dejar de disculparse, y la izquierda comenzará a cargar sus egos-culpas también.

La democracia se mueve, en El Salvador vemos que avanza cuando la ética entra en conflicto.

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