En una cita bibliográfica, Violeta Bonilla (1926-1999) expresa sobre el significado de la figura: “Quise representar un hombre sin ataduras, sus manos sueltas expresan la libertad intangible, y los cuatro picos del fondo representan otras cuatro naciones centroamericanas”

jueves, 27 de septiembre de 2012

MAULLIDOS DE GATOS EN SUFFOLK II


MAULLIDOS DE GATOS EN SUFFOLK II

Por Lux Fer
Maullido de gatos en Suffolk? Hace unos días comenzó a circular un correo electrónico anunciando que “un grupo de líderes”, de los cuales no se mencionó a ninguno —lo que ya era un indicio de que el correo era más fantasma que Gasparín—, anunciando una futura “protesta” contra dos políticos electos del Condado de Suffolk. Lo curioso de este correo es que apareció unos días después de que a un candidato —que en su momento dijo que una “encuesta” (chafa también) unas 500 personas lo apoyaban— le dieron una paliza en las urnas y sacando menos de 400 votos. Asimismo, el comunicado parece enviado por uno de los involucrados en un reciente desfile y festival  que andan de pleito con un político local. En fin, como me dijo la Siguanaba, el correo parecer ser el maullido de un puñado de gatos abandonados en un callejón —por si acaso, no pertenecen a la pandilla de Don Gato, aunque a veces se toman fotos juntos—, para ver si por ahí los vecinos les hacen caso. Pero como están las cosas, lo único que van a conseguir es que les tiren piedras, o zapatazos, para que se vayan a maullar a otro lado, porque por esos lares tienen fama de chicles —los mascan pero no los pasan.


A palabras necias oídos sordos al parecer así piensa este gato Luxy quien hace caso omiso de tus consejos y en vendetta por el zapatazo que le tiraste, el muy original te fusila la nota y la tergiversa, dándole su propio estilo y toque de vitu-midas.


Tanto será la sordera de este gato, que hasta las neuronas se le han quemado. Que pecado se le pudiera adjudicar a un soltero y sin compromiso por gozar de uno de tantos placeres de la vida, como lo es apreciar la belleza femenina. Ya que asumir o afirmar otras acciones solo porque me lo contaron o porque lo vi entrar, eso no es pecado es difamación. A menos que el mismo gato compruebe que le haya servido de petate o que haya guardado el vestido como la Mónica Lenguisky.

Una Citación o Proclama se le debería de recomendar otorgarle por parte del Consulado aprovechando la celebración del mes de la hispanidad, por consumir producto nacional y apoyar el turismo. No lo crees así Luxy.


NO ENTIENDO A LOS DIZQUE LIDERES COMUNITARIOS Y USTED

Bien lo dice Davis en su definición de Demagogia: es una estrategia utilizada para conseguir poder político, protagonismo o usar como medio terapéutico.

Consiste en apelar a prejuicios, emociones, miedos y esperanzas del público para ganar apoyo popular, frecuentemente mediante el uso de la retórica y la propaganda.

Cito nota original
Por Lux Fer
Los Casanovas de la Cucarachita Martina. No sé que tanto conocerán Ustedes el cuento de la Cucarachita Martina, la que desde su ventana, toda coqueta ella, esperaba que llegara el Príncipe Azul de su Vida. Pero lo que el cuento no dice es el historial de los Casanovas que la pretendían. Pues resulta que ellos eran unos personajes con poder político y que, por ello —sin importar que eran casados y tenían reputación de hombres probos y de fe— estos latin lovers se la pasaban cireando a la Cucarachita Martina para ver si ella cedía a sus pretensiones poco santas, haciendo caso omiso a los peligros que podían sufrir. Ahora, en el cuento original es la Cucarachita Martina quien, por ser demasiado pretensiosa y alucinada, un buen día se cayó a la olla con la sopa hirviendo y ahí se acabó. En el caso de los Casanovas, el fin parece similar. Hace un par de años a uno, por andar de galán y plantoso, le pusieron el dedo fiscalizador de la “moralidad pública” y ahí nomás se acabó su carrera política. Por estos días, hay otro de que con aquello de “todo acusado es presumiblemente inocente, hasta que se pruebe lo contrario”, está esperando su día en corte, pero los dedos acusadores —de sus ahora ex amigos políticos— lo tienen acorralado. ¿En que terminará? Sólo su conciencia lo sabe. Pero en fin, la moraleja del caso: No jueguen con la Cucarachita Martina que pueden terminar en la hoguera de la inquisición pública.

Cito nota tergiversada- tomado del blog azul y blanco



"Lips", un antro visitado por delegaciones presidenciales, funcionarios gubernamentales y otras hiervas, durante misiones oficiales estadounidenses.

Por Lux Fer
Los Casanovas de la Cucarachita Martina. No sé que tanto conocerán Ustedes el cuento de la Cucarachita Martina, la que desde su ventana, toda coqueta ella, esperaba que llegara el Príncipe Azul de su Vida. Pero lo que el cuento no dice es el historial de los Casanovas que la pretendían. Pues resulta que ellos eran unos personajes con poder político y que, por ello —sin importar que eran casados y tenían reputación de hombres probos y de fe— estos latin lovers se la pasaban cireando a la Cucarachita Martina para ver si ella cedía a sus pretensiones poco santas, haciendo caso omiso a los peligros que podían sufrir. Ahora, en el cuento original es la Cucarachita Martina quien, por ser demasiado pretensiosa y alucinada, un buen día se cayó a la olla con la sopa hirviendo y ahí se acabó. En el caso de los Casanovas, el fin parece similar. Hace un par de años a uno, por andar de galán y plantoso, le pusieron el dedo fiscalizador de la “moralidad pública” y ahí nomás se acabó su carrera política. Por estos días, hay otro de que con aquello de “todo acusado es presumiblemente inocente, hasta que se pruebe lo contrario”, está esperando su día en corte, pero los dedos acusadores —de sus ahora ex amigos políticos— lo tienen acorralado. ¿En que terminará? Sólo su conciencia lo sabe. Pero en fin, la moraleja del caso: No jueguen con la Cucarachita Martina que pueden terminar en la hoguera de la inquisición pública.


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