En una cita bibliográfica, Violeta Bonilla (1926-1999) expresa sobre el significado de la figura: “Quise representar un hombre sin ataduras, sus manos sueltas expresan la libertad intangible, y los cuatro picos del fondo representan otras cuatro naciones centroamericanas”

martes, 20 de diciembre de 2011

LA MORAL FISCAL

La moral fiscal
Marvin Aguilar

Juan Pablo II es una de las figuras más respetadas dentro de la derecha salvadoreña, su anticomunismo en los últimos años de la guerra fría fue inspirador en los precisos momentos que en el país se desarrollaba la guerra civil. Este mismo, durante su papado escribió para diciembre de 1987 la encíclica: Preocupación Social, allí declara que la evasión de impuestos es pecado mortal.

Celebre es la frase de Jesús de: “Dar al Cesar lo que es del Cesar y a Dios lo que es Dios”. No es esta la única alusión a los impuestos que se hace en las Sagradas Escrituras. Jesús mismo pagó el tributo al templo instituido por Nehemías. En Romanos 13, 5-7 se dice: “paga a todos los que debas, a quién tributo, tributo; a quién impuesto, impuesto”.

De aquí nacen las doctrinas de que pagar impuesto debe hacerse por una cuestión de conciencia o por temor al castigo, es decir una sanción penal. En El Salvador, visto el artículo 27, inciso segundo de la Constitución se prohíbe la cárcel por deudas, entendiéndose entonces que el pago de las deudas con el Estado queda en una obligación legal. No pudiendo haber prisión por deudas, se extiende esto a los evasores. Para nuestro caso sólo se contempla el delito por defraudar al Estado, es decir por mentir, no por robar.

Para la iglesia católica evadir es robarle al Estado, para la legislación salvadoreña es defraudarlo. La iglesia habla de tres principios en los que se basa el derecho del Estado a recaudar impuestos, son de ética social: el bien común, la solidaridad humana y el acceso universal al uso común de los bienes.

Siendo yo un joven de 20 años se me hablo de la teoría del rebalse, aquella por la cual si se dejaba en libertad a las empresas de crecer, desarrollarse, expandirse por axioma económico la prosperidad llegaría para todos los salvadoreños. Era simple: si crecía el empresario generaba más trabajo, esto habría oportunidades para muchos, empleos para la clase media, se fortalecía y se obtenía movilidad social ascendente para las mayorías. Todos felices.

Para ello –se nos dijo- había que privatizar algunos servicios, dolarizar para ser el Hong Kong de América, generar confianza dentro del empresariado para que invirtieran. Se olvido a la agricultura sector primario de la economía y se le aposto a los servicios. Pero con todo eso la pobreza no desaparecía, y la ilusión de ser un país de renta media fue un mal chiste latinoamericano, los trabajos continuaron siendo precarios. El pueblo salvadoreño giro a la izquierda.

La iglesia católica sostiene que el único que puede hacer realidad la teoría del rebalse no es el empresariado libre de controles, menos el monopolio u oligopolio que se basa en el compadrazgo político como es la tradición nacional. Sostiene el Vaticano que: la tierra y cuanto contiene ha sido destinada por Dios para el uso de todos los seres humanos y pueblos; además se dan de hecho excesivas desigualdades económicas y sociales por lo cual es necesario que de alguna manera se dé una redistribución más justa. La forma lógica de lograr esto es por medio de los impuestos correctamente aplicados, ya que estos posibilitan el cumplimiento de las exigencias éticas, pues mediante contribuciones adecuadas a la capacidad de cada ciudadano, el Estado da servicios para todos, subvenciona iniciativas sociales y desarrolla la nación.

Un impuesto injusto

¿Es la reforma a la ley del ISR hecho la semana pasada por la Asamblea Legislativa un impuesto que se puede catalogar como injusto? la doctrina católica determina que los defectos que debería tener dicha reforma para considerarse inapropiada es que sea de causa eficiente, que no lo haya dado una autoridad legítima. De causa final, que no sea para el bien común, que es el fin supremo del creador, que todos nos desenvolvamos en la vida intelectual, espiritual y religiosa definía Juan XXIII.

Esto debe entenderse como las condiciones de vida indispensables para los ciudadanos. ¿Por qué Alfredo Cristiani instauro el IVA? ¿Por qué luego Armando Calderón Sol aumento el IVA? ¿Por qué Francisco Flores realizó empréstitos en el extranjero? ¿Por qué hizo Antonio Saca las reformas al código tributario? ¿Por qué Mauricio Funes decidió hacer la reforma al ISR ahora? Pues todos han dicho que es para reconstrucción, educación, salud, seguridad, desarrollo social, obras públicas. Todo eso es bien común.

La causa material, siempre se gravan la cosas o hechos no las personas, algunas veces sí parece que se gravan a las personas es por las cosas que poseen o hechos económicos que realizan y esto es moralmente cristiano. La causa formal, esto está relacionado con la justicia distributiva. Justo y equitativo es que las cargas se adapten a la capacidad económica de los ciudadanos.

Un informe del ICEFI y el BID sostiene que en El Salvador actual los más pobres pagan más impuestos que los más ricos en relación a sus ingresos, esto significa que el sistema tributario es regresivo, y no progresivo como sugiere la doctrina de la iglesia católica. La reforma al ISR de 2011 pretende cambiar eso.

Hago esta relación doctrina-impuestos debido a que es el nuestro según los conservadores una nación cristiana y muchas veces nos olvidamos del cristianismo en los aspectos estructurales y nos conformamos con lo formal, estético y declarativo solemne. De allí que en el artículo Soy de derecha, me siento avergonzado, me haya manifestado con liricas explicitas porque en casa me enseñaron a que hay que denunciar siempre y en todo momento la doble moral aun cuando sea inconveniente hacerlo. Fue un acto deliberadamente ético a favor del sistema de libertad económica.

Finalmente para abonar al juego limpio en esto de pagar impuestos, Benedicto 16 declaró pecado la acumulación de riqueza. Así lo explicaba Monseñor Gianfranco Girotti al L´Osservatore Romano: uno no ofende a Dios solo al robar, blasfemar, o desear la mujer del prójimo, sino también cuando se daña el ambiente, participa en experimentos científicos dudosos y manipulación genética, acumula excesivas riquezas, consume y trafica drogas, y ocasiona pobreza, injusticia y desigualdad social.

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