En una cita bibliográfica, Violeta Bonilla (1926-1999) expresa sobre el significado de la figura: “Quise representar un hombre sin ataduras, sus manos sueltas expresan la libertad intangible, y los cuatro picos del fondo representan otras cuatro naciones centroamericanas”

martes, 6 de diciembre de 2011

QUE REALIDAD ES LA QUE TENEMOS QUE ASUMIR LOS SALVADOREÑOS EN LONG ISLAND

¿Qué realidad es la que tenemos que asumir los salvadoreños en Long Island. La Realidad Aparente o nuestra realidad concreta?

Comparemos notas y párrafos, los cuales representan el pensar, sentir y actuar de dos salvadoreños en Long Island y que cada quien saque sus propias conclusiones.

Es la nota publicada por un Ex Cónsul, sin pena, ni gloria mucho menos visión. Punto de vista particular que nos emana basado en su letanía, ya que solo se pretende alimentar el ego nacionalista, tapar el sol con el dedo de la ineficiencia e incapacidad, pretender ser incluyentes para no dejar entrever lo excluyente ya que los derechos solo son para buenos salvadoreños, tirar piedras y esconder la mano, mantener vivas las raíces del divisionismo por causas ideológicas y/o partidarias que no tienen razón de existir en suelo extranjero ya que no pertenecemos a esa realidad como colectividad, no tenemos voto en el exterior y actualmente estamos doblemente indocumentados. Cada quien es libre de pensar y actuar acorde a su criterio y raciocinio individualmente, es su derecho y se debe de respetar. Pero el desarrollo y progreso de la comunidad nos atañe a todos. 
Vale la pena reflexionar “ De que nos sirve seguir viviendo en el pasado”


Masiva participación de la comunidad salvadoreña en apertura de Oficina Consular en Long Island.

El fin de semana recién pasado las nuevas Oficina consular de El Salvador en Long Island abrió sus puertas a la comunidad, quienes recibieron estas instalaciones con mucha alegría, en vista de que las instalaciones cumplen con funcionalidad adecuada para atender al público y sus actividades.

La actividad realizada represento el marco perfecto para conmemorar con un acto cultural el bicentenario de independencia de El Salvador. Al evento asistieron centenares de salvadoreños así como invitados de diferentes nacionalidades, quienes convivieron con entusiasmo durante la actividad.

Esa noche estuvieron reunidos personas de diferentes formas de pensar: excombatientes y veteranos de la Fuerza Armada, así como representantes de partidos políticos de derecha e izquierda. Republicanos y Demócratas, jornaleros, empresarios, líderes comunitarios, activistas y miembros de la comunidad. Todos juntos como una comunidad fuerte y unida. Dicho ambiente de entendimiento solo se logra mediante el desarrollo de una agenda de tolerancia y amplia participación ciudadana.


En este sentido los asistentes reconocieron el esfuerzo del Cónsul General de El Salvador en Long Island, Licenciado Dagoberto Torres, quien a pesar de las criticas (algunas justificadas y otras mal intencionadas) nunca se detuvo en los esfuerzos para obtener un nuevo edificio Consular y fue reconocido por la comunidad como uno de los mejores funcionarios Diplomáticos que se han nombrado en Long Island. Quien junto a otros miembros de la comunidad han luchado por desarrollar una agenda comunitaria de unidad. Con ese trabajo en conjunto se logran metas tan importantes como haber obtenido las nuevas instalaciones Consulares.

El de un inmigrante con visión y conocedor de su realidad, conclusión basada en párrafos incluidos en la entrevista que publicara LTH recientemente. Que por cierto, no me explico cómo el Boss manifestando una sed insaciable de vanagloriar la salvadoreñoridad se limito a otorgarle el título de Hispano, que no está mal y que debería de ser lo usual, ya que en el extranjero deberíamos fomentar la unidad bajo una sola nación imaginaria, la Hispana y/o Latina, para trabajar en forjar las bases solidas de un empoderamiento local y que represente lo que somos una minoría que tiende hacer mayoría.

Tony Martínez, un hispano en el Equipo de Transición de Ballone

Yo me siento súper orgulloso de ser salvadoreño y no hay nada más que me guste que cuando regreso a El Salvador siento que estoy en mi tierra, no hay nada que se le compare; pero yo vivo aquí y mi vida está aquí en este país. Aquí tengo que hacer mi camino y el de mi familia. No puedo estar con un pié aquí y otro allá, creo que es algo que hay que superar”.

Veo a mi comunidad muy separada y fraccionada y los asuntos que se tratan tienen que ver más con los temas del país que dejamos, que con los que tenemos que tener en cuenta donde vivimos. Pero espero que esta actitud cambie, sobre todo con los más jóvenes que puedan ver en mí a alguien que marca un camino y digan: ¿Si ese salvadoreño lo hizo, por qué yo no lo puedo hacer? No tengo nada especial, sino el convencimiento que hay que trabajar por el lugar donde vivimos, pero sé que hay líderes que están allí y lo que tienen que hacer es pelear menos y unirse más en torno a objetivos comunes”.

“Trabajo hay mucho por hacer, hay una gran mayoría de salvadoreños que están aquí por muchos años y siguen solo con la residencia, hay que trabajar para que se hagan ciudadanos y tengan el poder del voto. Hay que recordarles que los oficiales electos escuchan y toman atención de quién vota, es un gran poder y los salvadoreños tienen que usarlo”.

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