En una cita bibliográfica, Violeta Bonilla (1926-1999) expresa sobre el significado de la figura: “Quise representar un hombre sin ataduras, sus manos sueltas expresan la libertad intangible, y los cuatro picos del fondo representan otras cuatro naciones centroamericanas”

miércoles, 6 de marzo de 2013

Una carta que ARENA debería leer


Una carta que ARENA debería leer
Marvin Aguilar

Manuel Rosales ex gobernador de Zulia, ex alcalde de Maracaibo, ex candidato presidencial de la derecha en Venezuela, exiliado en Perú desde 2009 debido a un proceso por enriquecimiento ilícito que él acusa de persecución política encubierta por parte del gobierno del fallecido Hugo Chávez hizo llegar una carta a los partidos que acompañaron la candidatura de Henrique Capriles una vez derrotados y que Paolo Luers clásico epistolar no ha publicado, pesar de ser el “experto” salvadoreño en el tema venezolano.

Me parece oportuno hacerla del conocimiento de los lectores de derecha que pueden ver en las declaraciones de Sigifredo Ochoa Pérez, Gloria Salguero, Alfredo Mena Lagos, Walter Araujo, Francisco Laínez y algunos otros que se sumen actos de traición.

Acusar de tales, como escribía Manuel Enrique Hinds corresponden a la costumbre salvadoreña aquella de preferir frente a los razonamientos y hechos fríos, la acusación, insulto y descalificación.
  
He pretendido comenzar por citar personas de intachable pertenencia ideológica para nuevamente decir: ARENA esta en un momento inoportuno haciendo las cosas necesarias para perder el 2014, teniendo como única base ideológica compartir los odios a la disidencia.

Carta de Manuel Rosales a la derecha venezolana:

“El futuro del país está por encima de amarres y negocios con personas o sectores privilegiados”.

El particular momento que vive Venezuela requiere del compromiso profundo y sincero de sus dirigentes y por ello es fundamental escuchar la voz del pueblo venezolano, que necesita una conducción política capaz de resolver sus verdaderos reclamos, los cuales van más allá de coyunturas electorales y de luchas por el poder.

Con las dos últimas derrotas, aún cuando por primera vez teníamos las mejores condiciones, retrocedimos y perdimos espacios ganados con muchos esfuerzos. A la mayoría de los candidatos y fuerzas del interior del país, los tiraron al pajonal.

Es un disparate pensar que la solución de los problemas de la nación pasa por cambiar una persona por otra, o entregar el poder a un grupo de privilegiados.

El país no puede verse como un bazar donde sólo se hable de elecciones y repartos de poder, mientras que el pueblo está sumergido en una madeja de problemas.

Parece que no entendemos el mensaje que dio ese pueblo en las pasadas elecciones, y al que sólo queremos hablarle de la lucha desmedida por el poder, la sustitución de un hombre por otro con decretos y anuncios de decisiones que corresponden al poder divino.

Lo fundamental es la propuesta y diseño de la sociedad que queremos, en torno a cómo alcanzar la justicia social y cómo solucionar los problemas tan graves que nos afectan, por ejemplo el de la inseguridad, y cuya resolución involucra a todos los sectores.
La mejor cualidad de los líderes es el juicio y la prudencia para evitar “el bochinche” y pensar que por encima de declaraciones inapropiadas o de ambiciones desmedidas, lo realmente importante es el futuro, la paz y el progreso de Venezuela.

Nadie es tonto en política, y entre bastidores se comenta los movimientos, ofertas y reparto apresurado de posiciones.

Como dice la sabiduría popular, cuando las cosas se hacen abiertamente no provocan sospecha. Es el secreto lo que despierta el olfato de los lobos y evidencia el personalismo y la prepotencia que tanto criticamos, y que está rebasando los límites de la reflexión.

Comparto la idea de realizar una revisión interna de los partidos para determinar sus aciertos y sus errores, e incluso de la Mesa de la Unidad Democrática (derecha), pues está integrada por esos partidos.
El ciudadano se pregunta que quién controla o revisa a los sectores privilegiados que quieren manejar y dirigir a la oposición.
En consecuencia, hay que revisarlo todo, porque discutir y asumir las verdades es la lucha grande para recuperar espacios y construir una real alternativa con visión de país.
El momento es más que oportuno para una discusión del proyecto de sociedad que queremos o proponemos.
Debemos debatir propuestas, la lucha también es ideológica. En el tapete está la filosofía y doctrina sobre la Democracia Social, el comunismo, el capitalismo, la derecha o la izquierda radical. Debemos discutirlo todo, pero con mucha seriedad.
Hoy más que nunca hay que tener claro las ideas y los objetivos para conducir a Venezuela.
Esas ideas hay que despejarlas en cuanto a la lucha por el poder.
Debemos tener claro qué es lo que buscamos o queremos. Si es poder para un grupo de ricos y privilegiados; o si es poder para gobernar con equilibrio y justicia social.
Si es poder para un hombre, poder para los que se chuparon la Cuarta República, o poder para el pueblo.
Nuestro pueblo es sabio y sabe identificar las conductas del Flamingo que tienen algunos dirigentes que se paran o soportan con el pie izquierdo, pero que se cambian y sostienen con el derecho.
Exhorto a no desmayar ni dispersar los esfuerzos que se están emprendiendo para la consecución de un verdadero y efectivo diálogo nacional, el cual es la aspiración de todo el país, que sí entiende que sólo construyendo un clima de paz y entendimiento es que se tratarán con eficacia otros temas de vital interés para nuestros ciudadanos.
Colofón:
Este pronunciamiento Manuel Rosales lo envió a Venezuela luego de perder la derecha dos elecciones seguidas en un mismo año ante un Hugo Chávez afectado aun por el cáncer.
Por eso cuando Milena Calderón Sol de Escalón sentencia que la puerta de ARENA es ancha, es cierto. Pero igualmente el partido es ajeno, no es de quienes por un momento se hacen llamar representantes de la derecha.
La actual dirigencia arenera de seguro –como casi siempre- no dimensiona que al perder las elecciones perderán esa legitimidad frente a un sector del país, los votantes areneros, que terminaran haciendo más ancha por la desbandada, esa puerta que ahora de Escalón y otros presumen.
Posdata:
Mi sentido pésame a los compatriotas salvadoreños chavistas. La única verdadera y profunda felicidad del hombre es ésta: que puede esperar la muerte.    

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