En una cita bibliográfica, Violeta Bonilla (1926-1999) expresa sobre el significado de la figura: “Quise representar un hombre sin ataduras, sus manos sueltas expresan la libertad intangible, y los cuatro picos del fondo representan otras cuatro naciones centroamericanas”

jueves, 25 de octubre de 2012

LA GRAVEDAD DEL FENOMENO DE LA POBREZA EN EL SALVADOR. POR RODRIGO AGUILAR.


LA GRAVEDAD DEL FENOMENO DE LA POBREZA EN EL SALVADOR. POR RODRIGO AGUILAR.
El 22 de diciembre de 1992, La Asamblea General de Naciones Unidas proclamó, que el 17 de octubre de cada año, se conmemorara como día Internacional Para Erradicar La Pobreza, invitando a todos los estados a presentar y promover, según proceda en el contexto nacional, actividades concretas de erradicación de la pobreza y la indigencia.
En El Salvador, las actividades realizadas ese día, fueron disipadas entre noticias de otros acontecimientos a los cuales se les dio mayor cobertura; impidiendo de esa manera que  la mayoría de la población tome conciencia de la gravedad de este problema.
Para poder comprender este fenómeno, se debe comenzar por conocer las diferentes categorías de pobreza  que hay  en nuestro país, que son miseria, pobreza y supervivencia; luego conocer que significa cada categoría y el número de personas en cada una de ellas.
La condición miseria; es la forma de vida  de quienes enfrentan imposibilidad de poder costearse la canasta básica alimentaria, es decir que no tienen si quiera para comer, lo que implica que estas personas se encuentran en riesgo de padecer hambre y desnutrición, en esta situación se encuentran 1, 302,910 personas.
La condición de pobreza, es la forma de vida o situación que sufren quienes  reciben ingresos inferiores a la canasta básica de mercado, la cual ronda en un costo aproximado de 700 dólares, en esta situación  se encuentran 4, 913,509 personas.
La condición de supervivencia, es la forma de vida o situación en que se encuentran quienes pueden cubrir sus gastos de alimentación, pero no alcanzan a costear los de educación, salud, vivienda y transporte en esta situación se encuentran  1, 717,252,  personas.
Estas son cifras, que demuestran que  la pobreza impacta al 80% de la población y solo un 20% puede ser ubicado en la categoría de personas no pobres; poniendo en evidencia la grave situación de desigualdad, exclusión y explotación que vivimos la mayoría de salvadoreños y salvadoreñas.
Esta realidad, no puede continuar siendo disfrazada en medio de falsas apreciaciones de desarrollo humano que durante décadas trataron de hacernos creer gobiernos anteriores; como el hecho de sostener que la construcción de centros comerciales con características de primer mundo y que los teléfonos celulares han llegado hasta el último rincón del país, deben ser considerados como indicadores de bienestar económico y social. 
Ante esta ilusión, basta echar una mirada al alrededor  de esas construcciones modernas y constatar que existen comunidades habitadas por familias que viven en condición de miseria y además comprender que de nada sirve que una persona tenga un  teléfono celular si no tiene lo suficiente para ponerle saldo y realizar llamadas.
El problema de la pobreza tiene raíces tan profundas, que la solución no está en aumentar los ingresos o salarios a la población, los agentes políticos y económicos deben reconocer que para erradicar este flagelo es necesario combatir su origen, de lo contrario, cualquier acción terminará siendo ineficaz.
Deben reconocer que el problema es estructural y  se origina en el modelo económico neoliberal implantado por los gobiernos de derecha, que sirvió para enriquecer a ciertos grupos, por medio de las privatizaciones y la explotación laboral, incrementó el desempleo, la marginación social, propicio el contrabando, la evasión y la elusión de impuestos, además hizo que la carga tributaria la soportáramos la mayoría de la población, pero sobre todo permitió que la riqueza que se genera sea injustamente distribuida, convirtiéndonos en uno de los países con más desigualdades sociales y económicas.
Por esa razón, la solución a este problema tiene que estar orientada en primer lugar a reconocer que el fracaso del modelo económico neoliberal, que la teoría del rebalse económico fue una mentira; y que en consecuencia es necesario construir un modelo económico alternativo más justo, donde tengan prioridad los derechos fundamentales como la educación, la salud, la vivienda, el agua pero sobre todo donde la riqueza que genera el país sea distribuida equitativamente.

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