En una cita bibliográfica, Violeta Bonilla (1926-1999) expresa sobre el significado de la figura: “Quise representar un hombre sin ataduras, sus manos sueltas expresan la libertad intangible, y los cuatro picos del fondo representan otras cuatro naciones centroamericanas”

domingo, 6 de febrero de 2011

NOTAS DESDE EL PULGARCITO

¿Qué modelo de gobierno quieren los salvadoreños?

de Hermann W. Bruch, el Domingo, 06 de febrero de 2011 a las 12:59.¿Democracia desnaturalizada o
Estado de Derecho FUERTE?
POR HERMANN W. BRUCH
Artículo publicado en Diario Digital La Página, 6 de febrero, 2011

Las encuestas dicen que una mayoría de salvadoreños están descontentos con el modelo democrático que propicia corrupción, desorden, inseguridad, anarquía institucional. La pregunta entonces es: ¿qué sistema queremos?

Tengo años de estar participando en el libre ejercicio de la expresión, una de las pocas cosas buenas que nos ofrece la democracia y aún así, mal entendida y mal practicada debido a la ausencia de espacios disponibles a los ciudadanos y a la cultura de autocensura que aplicamos, tanto los ciudadanos como los dueños de los espacios de opinión en los medios masivos.

Alguien ha citado recientemente a Winston Churchil diciendo que la democracia es un mal sistema, pero es el menos malo de todos. Yo he citado esa misma idea antes, pero habiendo leído algo sobre ese gran estadista inglés, creo que con sus hechos y actuaciones y su obsesión por defender el imperio británico y del sometimiento del subcontinente indio a la corona de su majestad la reina de Inglaterra, él demostró que en realidad no era ningún fanático de este sistema que le da el poder a las masas engañadas por políticos inescrupulosos, en el mayor de los casos ignorante y propensa a los desbordes sociales como medio de expresión a sus instintos animales. Eso que grandes pensadores llamaron “la chusma” y que los griegos menospreciaban y marginaban del ejercicio electoral.

Los salvadoreños, ese sector de la población que tiene mediana instrucción y educación, que trabaja, cumple la ley (a pesar de ser mala e ilegítima jurídicamente hablando), que paga sus impuestos y que aún mantiene vigentes algunos valores fundamentales, no estamos seguros de que la democracia nos ha traído ningún beneficio y es por ello que mira hacia el pasado con añoranza, cuando los gobiernos militares ejercían cierto grado de autoritarismo, respetaban el erario público, mantenían el orden y la seguridad de los ciudadanos (posiblemente cometiendo algunos excesos reprochables) y propiciaban un Estado de Derecho en el que todos sabíamos cuales eran las reglas y cuales las consecuencias de no respetarlas.

Tema muy complicado este, al menos cuando abundan las hipocresías disfrazadas y atrincheradas en fortalezas que propugnan seudo derechos humanos, que no son otra cosa que plataformas de arenga política diseñadas para preparar el camino a socialismos que buscan el sometimiento del pueblo a la voluntad del Estado, el cual es manejado por iluminados burócratas o jerarcas religiosos que esgrimen dogmas y falsas verdades para lograr su fin.

Si no logramos articular un "movimiento" que nos permita legitimar la decencia y la vigencia de valores fundamentales en nuestra sociedad, no podremos quejarnos más tarde cuando hayamos caído en las garras de estos falsos líderes pues entonces nos habrá llegado la peor de las desgracias y la tendremos bien merecida como pueblo.

Desgraciadamente esto va a suceder al menos que lo impidamos rompiendo con el falso esquema democrático que nos han recetado fuerzas foráneas e instaurando un Estado de Derecho FUERTE, cautelado por una autoridad FUERTE y HONESTA que nos permita desarrollar las estructuras institucionales FUERTES que nos conduzcan a un verdadero DESARROLLO, basado en un avance real en la educación y adquisición de conocimiento de las nuevas generaciones, preparación y formación tecnológica de avanzada, instauración de valores, respeto a los derechos humanos verdaderos (en contraposición a los derechos humanos políticos y politizados que predican ciertos organismos internacionales), educación cívica y por encima de todo, desmantelamiento de ese falso y pernicioso andamiaje que representa el consumismo a ultranza.

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