En una cita bibliográfica, Violeta Bonilla (1926-1999) expresa sobre el significado de la figura: “Quise representar un hombre sin ataduras, sus manos sueltas expresan la libertad intangible, y los cuatro picos del fondo representan otras cuatro naciones centroamericanas”

martes, 27 de septiembre de 2011

POR ATREVERME A DENUNCIAR ESTOS ACTOS ME LLAMAN MAL SALVADOREÑO

Quien los entiende, si solo hacemos lo que otros dicen hacer “Promover la contraloría social para hacer la diferencia y generar mayores niveles de confianza en la Comunidad salvadoreña” y “demandar respeto a nuestra salvadoreñoridad con dignidad”

¿Callarse o no callarse? he ahí el dilema.
La verdad, es que resultaría cómodo asumir demencia, hacernos los tontos o el del ojo pacho ante la corrupción e injusticias.

Eso no cuesta nada. Además de cómodo no se molesta a nadie. Se deja que los corruptos hagan su agosto con sus movidas a su antojo, se permite que se siga abusando de nuestros connacionales y también se deja que aquellos que reciben un sueldo pagado por nuestros impuestos y que se supone nos protejan. Permitan y fomenten que en la casa de todos los salvadoreños como lo es el consulado. Se den situaciones anómalas al involucrarse en actividades poco transparentes para recaudar fondos y solapar a los gangueros que se atreven a negociar hasta con los bienes del estado. “Cero tolerancia, rendición de cuentas y transparencia “se denomina la campaña.

Si el consulado no les ha dado permiso de usar su nombre o sus instalaciones entonces porque no los ha denunciado? Vaya usted a saber.

Veamos algunos casos:

Primer caso: La señora PAOLA CERRATO tel. 718-739-9193 o 347-653-6293 se acercó a nosotros para denunciar que un señor de apellido Oliva del comité de bailongos (apoyo) del consulado se ha negado a devolverle a esta fecha $ 150.00 que ella le pagó como parte del valor de alquiler de uno de los kioskos en uno de los bailongos que realizan estos comités. Similar situación le acontece a la señora Mercedes Muños con tres puestos para venta de comida.

Segundo caso: Desde El Salvador nos enviaron una oferta para rentar un espacio y/o un patrocinio dentro del consulado de El Salvador en Long Island, distribuido entre varias empresas salvadoreñas con un contrato leonino que ya no se ve, ni siquiera en nuestro país que se supone menos desarrollado en temas de defensa al consumidor que acá en Nueva York.

Lea usted la chulada de contrato, que no es un cuchillo de doble filo, sino de uno solo como el azadón en contra de los que se aventuren a contratar un local, haciendo la salvedad en el mismo ,que no hay devolución si por cualquier motivo el evento no se realizaba. Nos imaginamos que esta frase la agregaron, sabiendo que lo pretendido estaba seriamente reñido con las leyes de nuestro país.

Vea usted la oferta y el contrato enviado tal como lo recibimos. Por ahora se omite el nombre de la empresa que recibió la oferta, el cual se dará a conocer si alguna autoridad lo solicita.




Si por denunciar estos actos poco transparentes y putrefactos, que otros no denuncian por conveniencia o falta de principios nos llaman malos salvadoreños. Entonces orgullosamente seguiremos siendo malos salvadoreños.

Si nosotros somos malos salvadoreños entonces que se creen ellos? Cuántos casos más como estos faltan por conocerse?

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