En una cita bibliográfica, Violeta Bonilla (1926-1999) expresa sobre el significado de la figura: “Quise representar un hombre sin ataduras, sus manos sueltas expresan la libertad intangible, y los cuatro picos del fondo representan otras cuatro naciones centroamericanas”

martes, 7 de agosto de 2012

¿Donde está el cadáver de Roque?


¿Donde está el cadáver de Roque?


La muerte de Roque Dalton. (Una aproximación)

03/05/2006
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[El maestro Jorge Enrique Adoum nos ha contado en textos recientes que hace algunos años, en medio de los desconciertos y los desbarajustes provocados por las caídas de los muros y las incertidumbres compartidas, vio en una pared de Quito esta inscripción o gráfitti sincero y desesperado:
"Cuando me sabía casi todas las respuestas, me cambiaron las preguntas". ]

(Victor Casaus) 
Cuando sepas que he muerto.... no pronuncies mi nombre
Los escritores salvadoreños llamese poetas o novelistas de nueva generación se esfuerzan en desmitificar al poeta (Roque Dalton) y tratan de evitar que sea el parámetro para la medición de su novel obra literaria, cosa por demás inutil dada la fuerza de la leyenda y el aura de santificado martirologio que rodea al mítico escritor, alimentado por el misterio y polémica de su muerte, lo presuntamente bohemio de su vida, pensamiento y obra, etc. y el prestigio que ha ganado a nivel mundial gracias a panegíricos de reconocidos intelectuales como Julio Cortazar, Eduardo Galeano, Regis Debray y otros que han convertido la producción literaria y poética de Dalton en obra de culto mundial pero que a su vez han encasillado a las letras salvadoreñas a los parámetros daltonianos, con el daño respectivo a la valoración de los nuevos escritores salvadoreños, pero en fin, yo creo que sobre todo esto hay ya mucha discusión establecida y por establecerse y sería un buen tema para otro comentario y no es el tema central de este que ahora escribo.
Porque desde hace algún tiempo me asalta una inquietud respecto a un hecho que todos conocen o han comentado alguna vez: La muerte de Roque Dalton sobre la que se han escrito muchas páginas, acusaciones, contraacusaciones.
Ríos de tinta y océanos de palabras se han vertido en torno al hecho pero en honor a la verdad, el tema es incómodo para la Izquierda salvadoreña igual que la muerte de Mélida Anaya y Cayetano Carpio o la matanza de Alcaldes y muchas veces se prefiere callar e ignorarlo para no “reabrir heridas” tomando la misma actitud victimista-compungida que adquiere con extrema soltura el gobierno cuando les hablan del Caso Monseñor Romero o de la masacre de El Mozote, pero para el autor de “Las historias prohibidas del Pulgarcito”, es una falta de respeto no sacar a luz la historia prohibida de la que fué protagonista y al mismo tiempo víctima.
Sobre el asesinato de Roque Dalton, casi todos los airados e indignados dedos señalan a un hombre, (sobre el que tenemos pendiente la segunda parte de su historia), pero en este comentario no trataremos específicamente sobre dicha persona, ni sobre los otros acusadores o ejecutores tampoco sobre el supuesto “juicio” que le hicieron a Roque, ni quiero especular sobre los motivos validos o no de su asesinato, lo que en estos momentos me interesa en este comentario es sobre conocer los instantes de su ejecución en sí: es decir sobre la forma “fisica” en que Roque Dalton fué asesinado, algo por demás morboso y aunque no me considero cultor del amarillismo periodístico (primero porque no soy periodista y segundo porque este espacio no es 4 Visión), creo que tiene un valor especial lograr entender y cavilar en la naturaleza “humana” del crimen en particular.
¿Como se mata a un amigo? Es decir :
¿Como se puede matar a una persona con la que uno ha convivido aunque sea unos pocos días? Aunque en este caso Roque había estado con ellos desde el 73, o sea casi dos años.
¿Pudieron mirarlo a los ojos y levantar la pistola?
¿Lo mataron mientras dormía, no atreviendose ni a despertarlo?
Me decían al respecto que habían conocido a muchachos que mataban con la mas fria sangre sin pestañear, pero siempre lo hicieron sobre gente de la que no tenían mayor conocimiento y a quienes consideraban enemigos de clase.
¿Hubieran matado a un compañero con la misma frialdad?
Puede que sí, muchas veces el fanatismo hacia un dogma puede cegar de tal manera que se pierde la capacidad de raciocinio, sin embargo en el caso de Roque me queda la duda, luego de pasar dos años junto a él en compartida clandestinidad, al parecer había cierta repugnancia respecto a liquidarlo de forma tan fría, y nadie de los directamente involucrados, ha esclarecido este hecho, por eso se crean y circulan diferentes versiones contadas de “boca en boca” y de “primera mano” todas ellas, incluso uno de los protagonistas de esa novela: Eduardo Sancho, que tambien tiene su “versión de los hechos” en su libro “Las crónicas frente a los espejos” no establece con certeza “como fué” el asesinato en sí, en esos momentos se separaba del ERP y se refugiaba en la Resistencia Nacional (RN).
“Yo creo que el acontecimiento que trato de relatar en las crónicas termina el 1o. de mayo (de 1975), o sea que antes del primero de mayo, yo puedo ser testigo y testimonio, después ya no soy testigo directo” (Eduardo Sancho)
La verdad solo la saben los que halaron el gatillo o estuvieron ahi viendo o ejecutando la “horrenda muerte” de Roque, como la calificara Julio Cortázar, solo ellos conocen lo que a ciencia cierta pasó.
La primera versión del caso fue presentada por el ERP en 1977 (firmada por René Cruz, seudónimo entonces usaba Joaquin Villalobos, despues se llamaría “Atilio” durante la guerra), en la que se afirma que el autor intelectual de la muerte del poeta fue Rivas Mira, alias Sebastián Urquilla; y el autor material, Vladimir Rogel alias (El Vaquerito).
Vladimir Rogel también fué “ajusticiado” luego de la fuga de Alejandro Rivas Mira con buena parte del dinero de la organización que dirigía (ERP) y que dejó en pugnas internas sobre la línea de conducción que fueron resueltas de manera definitiva, y por su lado: Rivas Mira hasta la fecha no ha dado la cara aunque se sospecha su localización.
Al final de todo esto y en lo que parece ser un acto de casi sobrenatural justicia, quienes fueron “salpicados” con la sangre de Roque cargan sobre sí una maldición que los acompañará hasta el último día de sus vidas sin importar (creo) los méritos personales que tengan, ni sus logros o reconocimientos obtenidos; siempre serán a los ojos del pueblo los “asesinos” del poeta mas polémico que se ha parido en estas tierras y recibirán el repudio unánime de los que alguna vez han leido, gozado y sufrido a Roque Antonio García Alias (Roque Dalton García).
Les dejo algunas de las “teorías” que se manejan al respecto y en ciertos casos: el enlace o hipervínculo con la nota completa.


Versión publicada en Vertice “El Diario de Hoy”
En 1975, luego de ingresar a El Salvador el 24 de diciembre de 1973 por el aeropuerto de Ilopango como Julio Dreyfus, Roque Dalton es acusado de ser agente de la CIA por el Ejército Revolucionario del Pueblo (ERP) y hallado culpable en un remedo de “juicio sumarísimo” por Alejandro Rivas Mira (alias Sebastián Urquilla), Vladimir Rogel Umaña (alias Carlos o “El Vaquerito”) y Joaquín Villalobos (alias René Cruz) integrantes de la Comisión Militar que lo juzgó y cuyo cuarto miembro, Eduardo Sancho (alias Fermán Cienfuegos) votó en contra, según escribe éste en su libro de testimonio “Crónicas entre los espejos”. De ellos sólo ha muerto Vladimir Umaña.
Carlos Eduardo Rico Mira en su obra “En silencio tenía que ser. Testimonio del conflicto armado en El Salvador (1967-2000)”, reconstruye los últimos momentos de Dalton, antes de ser ejecutado por El Vaquerito, el 10 de mayo de 1975: “… El día en que iban a ‘ajusticiarlos’, se dirigieron a la habitación donde estaba Roque y le dijeron: ‘Es hora que salgas al patio a tomar el sol’. ‘Sí, dicen que el sol cura el jiote’, se puso a reir y salió. Por la espalda lo asesinaron, le pegaron un sólo tiro entre la nuca y el occipital. Roque se derrumbó sin decir palabra.”
http://www.elsalvador.com/vertice/2004/080204/especial.htm

La versión “contada” a David Escobar Galindo
En una publicación de LA PRENSA GRAFICA del domingo 28 de septiembre de 1997, el escritor David Escobar Galindo le da vida a la versión que un ex miembro de las Naciones Unidas, de origen chileno, Jorge Salazar, le contó en torno a la muerte del poeta.
Salazar participó en la investigación sobre la muerte de Dalton en 1993, encargada por ONUSAL a petición de la familia, en mayo del mismo año. Según la versión, al poeta lo habrían asesinado en un agreste lugar al occidente del país, conocido como El Playón, a pocos metros de la carretera que comunica el peaje de Santa Ana con Quezaltepeque.
Sobre la carretera que conduce a Santa Ana, un poco más adelante de las instalaciones militares de ocupara durante el conflicto el Batallón Atlacatl, está a la derecha el desvío del Sitio del Niño, en un ramal hacia Quezaltepeque, Nejapa y Apopa. Son lugares bien conocidos por mí, desde la remotaedad (perdón por el neologismo inventado) de la infancia. La adusta y calurosa naturaleza de toda esa zona, que hacia el norte se extiende hasta Guazapa, Aguilares y Potrero Grande, ya en los lindes de Chalatenango, se enfatiza muy cera del Sitio del Niño con el aspero testimoni oscuro y pétreo de la lava del Quezaltepec, expelida en su erupción de 1917, hace justamente ochenta años, apenas. La fuerza de la exuberancia climática, sin embrago, ha ido ivadiendo el destierro de piedra con vegetación estoica, y , últimamente , con pequeñísimas viviendas miserables, signo quemante de la penuria popular. En un pequeño espacio, que es una hoya ( joya, diríamos los salvadoreños ) con grandes árboles, hay un cementerio campesino; y, al verlo, como ante otros semejantes, siempre me he preguntado: ¿Reconocerán los muertos esta sencilla quietud, sin mausoleos himillantes?
Seis kilometros y medio desde el desvío del Sitio del Niño, en esa dirección oriente hacia Quezaltepeque, y unas doscientas varas después de la entrada al autódromo El Jabalí, hay, en el lado izquierdo de la carretera, una entrada de tierra Va en descenso, y de inmediato hay que cruzar la vía del tren, que aún se usa en este tramo. Se llega pronto al Pozo de la ANDA, y el camino sigue hacia la derecha, cruzandi por todo este caserio que se llama “Milagro de la Roca “. Un vecino del lugar me explica después que el camino concluye en una pedrera. En realidad, todo por aquí es el imperio de la piedra, pese a que el invierno haga prosperar los verdes poderosos aun entre las durezas hieráticas del tereno.
Rodeando el Pozo de la ANDA hay un alto cerco de pilastras de cemento provisto de malla ciclón. Las enredaderas silvestres lo han cubierto casi en su totalidad, y, en esta época del año, apenas se distingue lo que hay detrás. Lo que hay es un terreno escaso, franqueado al fondo por un paredón también de piedra. El cerco de malla se cierra en el costado oriental de dicha prominencia, dando la inmediata sensación de lo inaccesible. Nos detenemos sobre la calle, en la esquina del cerco, a unos pocos metros de las instalaciones de la ANDA, y Jorge me indica de nuevo –porque la primera, como dije, estuvimos aquí mismo, pero fue imposible el acceso — que hay que escalar la pendiente, en busca del sitio en que el cerco se cierra sobre la piedra, en la parte más alta. Es cuestión, entonces, de entrar en terreno ajeno, sin permiso. Qué le vamos hacer.
Luego de subir y bajar, entre matorrales tupidos y sobre un lecho de piedra volcánica suelta y rodadora, estamos en el lugar del crimen . Ahí, enmedio, hay un promontorio mediano, también de roca.. Contra ese promontorio ajusticiaron a balazos a Roque Dalton y al obrero de seudónimo “Pancho”, aquella madrugada del 10 de mayo de 1975. Los llevaron vivos, y ahí los mataron. Alguien había abierto una fosa en un espacio un poco más bajo, a la izquierda, junto a lo que es hoy un arbolito cuya identidad no descubrí. Hay algo más de tierra en ese espacio, pero aun así no es posible cavar a mucha profundidad. Por eso fue que los dos cadaveres quedaron semienterrados, según las investigaciones de la ONUSAL. Los pies casi a flor de piel atrajeron el instinnto devorador de los animales, y eso llamó la atención de algunos lugareños, en aquelos días menos numerosos que hoy.
Según los testimonios disponibles, que Jorge me relata, los cadáveres fueron desenterrados por los lugareños, y puestos de pie, ya en el rigor mortis que presentaban, contra unos árboles. Se avisó a la Guardia Nacional, que llegó con el Juez de Paz. Dentro de las prácticas irregulares de la época, que era la terrible etapa previa al conflicto, simplemente fueron a dejar los restos en una hondonada cerca de ahí, al otro lado de la calle, cubriéndolos con ramas. Allí, según lo que se sabe, los perros hicieron lo que faltaba para sellar aquel tenebroso crimen con la marca de la inverosimilitud macabra.
Desde entonces, en el transcurso de veintidós años, el entorno se ha poblado, pero el sitio exacto del ajusticiamiento — que según sus autores llamaron eufemísticamente “fusilamiento” — sigue igual
http://daltonicos.tripod.com/laroca.htm

Versión contada por Jorge Dalton:
“El poeta fue golpeado salvajemente durante los días previos a su asesinato. Sus verdugos entre ellos Villalobos sabían de antemano a quien asesinarían. Se jactaban diciéndole en cada golpiza que pronto acabarían con la vida de un “intelectual de mierda y pequeño burgués”, “en las filas de los revolucionarios no había cabida para semejantes traidores”.
A altas horas de la noche, Dalton fue colocado de espaldas frente a una pared, un disciplinado militante revolucionario entró a la habitación convertida en prisión y ejecutó la orden, volándole la tapa de los sesos el día 10 de mayo de 1975. La sangre del poeta se esparció por todo el cuarto, la que hubo que limpiar por varios días seguidos, según me contó un testigo de los hechos.”
http://www.cubanet.org/CNews/y05/oct05/19o6.htm

La versión de la Famila Dalton
`De la versión que cuenta (David) Escobar Galindo, hasta donde nosotros creemos es real el lugar donde fue semienterrado; todo lo demás sobre que el cadáver se perdió porque fue devorado por animales del lugar, también es cierto. Lo que no está probado es que allí haya sido asesinado, porque nuestra versión es otra”, dijo Juan José Dalton.
Esta es la versión de la familia.
Roque Dalton fue asesinado en San Salvador, en una casa ubicada en el barrio Santa Anita, junto a un obrero identificado como “Pancho”, de apellido Artiga o Arteaga. Según los Dalton, “ésta es quizás la versión más real, más exacta porque hay gente que nos ha dado algunas evidencias”.
Las evidencias, sin embargo, no especifican la ubicación de la casa. De allí, los cuerpos habrían sido trasladados hasta el lugar ya descrito y el final de la historia sí es el mismo.
Lo que sustentaría “la verdad” que maneja la familia del poeta serían las declaraciones de miembros del entonces grupo guerrillero conocido como Ejército Revolucionario del Pueblo (ERP), quienes participaron en la toma de decisión del asesinato.
“Incluso tenemos versiones sobre su muerte que nos las dijo gente como Eduardo Sancho; él nos pasó un informe a nosotros (la familia), por cierto bien delicadas”, aseguró Dalton hijo.
http://members.tripod.com/~daltonicos/23anus.htm

“La muerte horrenda”
A Roque Dalton lo mataron a quemarropa. La leyenda dice que sus matadores, sin valor para mirarlo a los ojos, le inyectaron un somnífero antes de dispararle. También se dice que lo liquidaron de sorpresa: llegaron a su lado y de súbito le descargaron los tiros. Pasara lo que pasara en esa hora siniestra, aquella fue la última de las celadas que le tendió la vida.
El sacrificio de Dalton estuvo en el génesis del nuevo poder que emergió entre combates guerrilleros y protestas sociales. Sus asesinos eran un pequeño grupo de conspiradores que con los años llegaría a ser una poderosa organización armada. Dos de los sobrevivientes de aquella célula estamparon su firma en el documento que puso fin a la más cruenta de las guerras libradas hasta ahora en El Salvador.
http://www.elortiba.org/rdalton.html

Fragmento de una entrevista a Roberto Bolaño escritor chileno.
¿Por qué le obsesionó la cultura de la extrema derecha en América Latina?
El mundo de la ultraderecha es un mundo desmesurado y es interesante de por sí. Lo que pasa es que yo cojo el mundo de la ultraderecha, pero muchas veces, en realidad, de lo que estoy hablando es de la izquierda. Cojo la imagen más fácil de ser caricaturizada para hablar de otra cosa. Cuando hablo de los escritores nazis de América, en realidad estoy hablando del mundo a veces heroico, y muchas más veces canalla, de la literatura en general.
Ciertamente, no sólo los fachas cometieron horrores en América Latina. Ahí está el caso de aquel poeta salvadoreño que asesinaron sus camaradas. Roque Dalton. Yo conocí a varios de los que mataron a Roque Dalton. Viví en El Salvador antes de que comenzara la Guerra Civil, y de los diez comandantes principales cuatro eran escritores. Y a dos de ellos los conocí. A uno que se llamaba Cienfuegos y a otro que no sé cómo demonios se llamaba. Y conocía a muchos escritores y…
Gente encantadora, seguramente…
Hombre, sí, encantadores. Algunos no tanto. Además, yo recorrí toda la costa del Pacífico de América Latina en mi camino hacia Chile en el año 73, y éstos tenían mi edad: veinte años, veintidós, veintitrés… O algo más. Quien me presentó a esta gente fue Manuel Sorto, que era el cienasta oficial de la guerrilla, el que filmaba las películas, a riesgo de su vida, que luego se exhibían en todo el mundo. Fue una persona muy ética. Pero, por ejemplo, Cienfuegos, que es uno de los que dieron la orden de matar a Roque Dalton, yo me pregunto si, incluso, no hay allí una enemistad literaria.
¿Por qué? ¿Era un poeta malo?
No, Cienfuegos no era un poeta malo, pero no tenía nada que hacer al lado de Roque Dalton. Creo que a Dalton lo mataron, básicamente, por lo de los hijos haciendo el ritual de la matanza del padre.
Pero en vez de literaria, esa vez la matanza fue literal.
Sí, sí, literal. Además lo mataron mientras dormía. No, no lo despertaron; él nunca supo que lo iban a matar.
Discutieron durante todo el día, porque Roque Dalton se oponía al levantamiento armado y los comandantes decían que ya era la hora y que había que empezar la revolución.
No llegaron a ningún acuerdo; Roque Dalton se fue a dormir, los comandantes siguieron discutiendo y dijeron: hay que matarlo.
Como si fuera una banda de gángsters. Y dijeron, matémoslo ahora que está durmiendo, porque es poeta, para que no sufra. Palabras literales.
http://www.sololiteratura.com/bol/bolanoentlateral.htm


Como podrán notar, las versiones difieren en lugares, horas y ejecutores y todavía hay unos pocos que dicen que lo mató el ejercito, la CIA, etc.
Según dijo en su momento Juan José Dalton en Cuba se manejaban estas versiones mientras la guerra estaba en su apogeo en El Salvador y el ERP era el brillante grupo guerrillero que sumaba victorias y daba cátedra militar a los mismos Estados Unidos, pero una vez que su emblemático comandante: Joaquin Villalobos “traicionó al movimiento”, y fué repudiado por el FMLN se comenzó a difundir que este hoy “antirevolucionario” ERP fué el responsable de la muerte de Roque, cosa que durante la guerra se “callaba” o se “ninguneaba” vergonzosamente.
Creo que si seguimos escarbando, encontraremos solo mas hedor, una de las páginas mas negras del movimiento revolucionario salvadoreño queda asi sin escribir en una serie de versiones y borradores que se contradicen unos a otros y que solo aumentan la leyenda y el mito.
¿Será que algún día abrirán la boca los verdaderos protagonistas?
¿Será que algún día sabremos con certeza quien y como asesinaron a Roque Dalton?
Lil Milagro Ramirez
A la muerte de Roque le siguió una serie de ajusticiamientos, y condenas a muerte: Eduardo Sancho, Lil Milagro Ramirez y su grupo se separaron del ERP poco antes del asesinato y se escondieron para fundar la RN y evitar que fuera efectiva la orden de muerte sobre ellos, Vladimir Rogel (Presunto asesino de Roque), fué despues “ajusticiado” por el mismo ERP por las disensiones que creó la fuga de Alejandro Rivas Mira con los millones producto de los secuestros y asaldos, no se si habrán algunos miembros o ex-miembros del ERP que sepan algo sobre esos oscuros días y pudieran dar luz sobre la muerte de Roque Dalton, como se vislumbró con el artículo sobre el memorandum del ERP en el que un lector ha dado ciertos detalles hasta ahora desconocidos, la pagina está abierta como siempre y dispuesta a la discusión.
Comentarios

Publicado por Julio a las 8:52 | jueves, 04 de mayo de 2006
Es muy interesante y triste al mismo tiempo que no se sepa la verdadera historia de esta infamia.
Es tiempo de que la verdad sobre este crimen salga a la luz.
Publicado por Invitado a las 10:36 | martes, 13 de febrero de 2007
Increible, es la palabra adecuada, para describir lo que ha pasdo y pasa en America Latina. La muerte de los intelectuales, de poetas,de hombres y mujeres que hubiesen aportado mucho a su patria es lo que hace que sihamos siendo lo que somos, paises pobres, mediocres que vivimos a la sombra de los poderosos.
Publicado por Invitado a las 2:11 | sábado, 24 de marzo de 2007
Como mi comentario es muy largo
los invito a verlo en esta pagina web: http://enbuscadelconde.tripod.com/  Publicado por Invitado a las 11:24 | domingo, 12 de agosto de 2007
Gracias Amigos de Hunnapuh por estos textos sobre el Poeta Roque Dalton. Con relación al capítulo de su asesinato: Puedo argumentar –tomando como parámetro lo sostenido por Eduardo Rico Mira en entrevista televisiva Programa Universo Crítico”–, que la planificación siniestra de su asesinato comenzó en la misma casa de Roque en La Habana, cuando se reuniera con Eduardo y el mismo Rivas Mira. Roque es una figura de peso (aún desde su muerte), capaz de mandar a un segundo plano a cualquiera otra figura de las organizaciones clandestinas de esa época. Esta situación fue mal vista por rivas mira, quien con su mujer angélica meardi, maquinaron su asesinato, porque el número Uno sería sólo él:”sebastián urquilla”. Rivas Mira supo manipular y manejar las voluntades de sus cómplices cercanos, a los que envolvió con este asesinato sin precedentes, en la historia política salvadoreña. Eduardo Salvador Cárcamo

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