En una cita bibliográfica, Violeta Bonilla (1926-1999) expresa sobre el significado de la figura: “Quise representar un hombre sin ataduras, sus manos sueltas expresan la libertad intangible, y los cuatro picos del fondo representan otras cuatro naciones centroamericanas”

martes, 16 de agosto de 2011

NOTAS DESDE EL PULGARCITO- GENERACION DEL CINISMO: HERALDO DE UNA DESESPERANZA

Generación del Cinismo: heraldo de una desesperanza

Horacio Castellanos Moya, Rafael Menjívar Ochoa, Jacinta Escudos, Salvador Canjura y Claudia Hernández son los exponentes más reconocidos


Por Hugo Sánchez
http://www.contrapunto.com.sv/noticias/generacion-del-cinismo-heraldo-de-una-desesperanza
SAN SALVADOR - En un gimnasio de la antigua Grecia se erigió una generación de filósofos conocidos como los “cínicos”, siglos después en una pequeña tierra conocida como El Salvador, que pudiese ser la zona marginal del mundo, surge un generación no de filósofos sino de escritores que usan el cinismo como el estandarte del desencanto por las utopías no alcanzadas.

Horacio Castellanos Moya, Rafael Menjívar Ochoa, Jacinta Escudos, Salvador Canjura y Claudia Hernández son los exponentes más reconocidos de esta generación y su obra principalmente se enmarca en la ficción.

Beatriz Cortez, en su ensayo “Estética del cinismo: la ficción centroamericana de posguerra”, dice que a partir del final de la guerra salvadoreña (1980-1992) la ficción tomó un papel preponderante en la narrativa criolla luego de que fuese relegada a un papel secundario por los textos testimoniales en torno al conflicto armado.

“Estos textos de ficción exploran los deseos más oscuros del individuo, sus pasiones, su desencanto causado por la pérdida de los proyectos utópicos que antes dieron sentido a su vida y su interacción con un mundo de violencia y caos”, dice.

Cortez hace énfasis en la ruptura de las utopías que caracterizaron las generaciones de escritores más reconocidas en el país, desde la "Generación del 44” que se vio involucrada en el derrocamiento de Maximiliano Hernández Martínez hasta la “Generación Comprometida” surgida en el conflicto bélico salvadoreño.

“En contraste con el testimonio, la ficción de posguerra carece del espíritu idealista que caracterizó a la literatura centroamericana durante la guerra civil. La posguerra, en cambio, trae consigo un espíritu de cinismo. En consecuencia, esta ficción retrata a las sociedades centroamericanas en estado de caos, corrupción y violencia”, dice la autora.

Mauricio Aguilar Ciciliano, en su ensayo “Horacio Castellanos Moya o la estética del cinismo”, añade que la “estética del cinismo” como le llama Cortez, tiene sus cimientos en la posguerra y el postmodernismo donde se da un “vaciamiento” ideológico de las personas.

“Entendemos por Estética del Cinismo una propuesta de ficción narrativa donde los personajes, vacíos de todo contenido ideológico y social, desprecian el sistema de normas y creencias limitándose a desbordar sus pasiones donde encuentran alguna manera de sobrevivir; Se reafirman en la intimidad, el erotismo, la violencia y la fuga topográfica para salvarse de la nada”, dice Ciciliano.

De igual forma Ciciliano encuadra este “cinismo” en el fracaso de dos modelos que han vivido en lucha durante mucho tiempo en el país y que han producido una profunda crisis de identidad.

En cuanto a la sociedad salvadoreña (…) la crisis de identidad cultural que se vive ha sido reforzada por el fracaso de los dos proyectos: El revolucionario de izquierda en su visión original que prometía la construcción de un nuevo sujeto (el sujeto revolucionario) y el modelo mercantilista y globalizante que exige, no una sociedad de valores sino una sociedad de consumo”, explica el teórico.

Silvia Elena Regalado, poetisa y directora de la Casa del Escritor, comparte la visión de Cortez respecto a este grupo de escritores y dice que son una negación del romanticismo de los movimientos sociales clásicos pero a la vez una respuesta contra un sistema social cada vez más inhóspito con los suyos y con el arte.

“No se aborda para nada con esperanza o romanticismo la época, todo este movimiento social que tiene que ver con la esperanza de un mundo mejor, es una negación, ósea son escritores que a través de su expresión literaria expresan ese desencanto que le ofrecen los sistemas sociales”, dijo Regalado a ContraPunto.

Regalado señala que la forma en que se abordan las temáticas son duras y que reflejan a una sociedad convulsionada como la salvadoreña.

“Ellos escogen una manera seca, dura, fuerte, violenta hasta cierto punto pero no es el fin exactamente violentar, ya de por si esta violentada esta sociedad, entonces una medida de violencia sirve para sacudir, como para despertar también, ninguna expresión literaria esta ajena a su tiempo ni a la sociedad en que vive”, señalo la poetisa.

En esta línea Siciliano agrega que clima de violencia y convulsión son una especia de caldo que ha permitido el surgir del “cinismo” como opción literaria de posguerra.

“Encontramos en buena parte de la narrativa salvadoreña actual una correspondencia interesante con el imaginario social de violencia de nuestro país. Hay, pues, una nueva tendencia estética predominante (…) como recurso de desvelamiento de la falsa conciencia nacional fundada en valores que sólo han llevado a la degradación mayor del sujeto”, explica Siciliano.

Alberto López Serrano, poeta salvadoreño, apunta que la narrativa de la “Generación del Cinismo” se circunscribe mucho a las paradojas sociales.

“En la narrativa cínica podes plasmar situaciones muy grotescas de formas que son muy irónicas de la realidad o muy exageradas a veces”, expresó Serrano.

El poeta cita como ejemplo lo sucedido con uno de los libros más representativos de Horacio Castellanos Moya, El Asco, que muestra de una forma “muy exagerada” algunos rasgos de la cultura salvadoreña.

“Es como mofarse de un hecho grave o malo, por así decirlo, pero es también para llevar a una reflexión”, sentenció.
¿Poesía “desencantada”?

Regalado señala que a pesar de la importancia que estos escritores “cínicos” tienen en el país en el ámbito de la poesía contemporánea en El Salvador no se ve invadida por el desencanto de los narradores y dice que “va más por le camino de la esperanza”.

“A mi nunca me pareció ni durante ni después de la guerra que ha habido desencanto en la poesía”, dijo.

Omar Chávez, poeta joven, dice compartir esta visión y apunta a que la poesía busca dar esperanza y cambiar el clima de violencia a que aqueja a El Salvador.

“Es más de esperanza, de tratar de cambiar lo que esta pasando y tratar de cambiar la realidad de la violencia a través de la poesía”, señaló a ContraPunto.

Moya: “No existe generación”

Horacio Castellanos Moya es uno de los escritores salvadoreños, y parte de la “Generación del Cinismo”, que más incidencia han tenido en el exterior al grado de publicar actualmente con la reconocida casa editorial Tusquets.
Moya duda de la existencia de una generación de escritores en el sentido clásico de la denominación, ya que dice no tener relación literaria alguna con ninguno de los escritores incluidos en la “Generación del Cinismo”.

“Esas denominaciones son guías que necesitan los académicos para encasillar las obras de tal manera que se encuentren líneas comunes; no existe generación, a la gente que se incluye en eso no tengo vivencia literaria con ellos”, dijo recientemente Moya en un evento cultural.

El escritor señala que uno de los motivos por los que la sociedad vio desvanecerse esas utopías es porque en El Salvador la salida de la guerra fue con base a la negociación y no se dio un sentimiento de épica, de un ganador y un derrotado como en Nicaragua o Cuba.

“Al final de cuentas lo que hay es esto: la percepción de que un grupo de obras literarias que expresan un periodo político de la historia salvadoreña en el que las ilusiones de que luego del fin de la guerra y las ilusiones revolucionarias de que esto se iba a convertir en una sociedad socialista revolucionaria no se vieron cumplidas”, concluyó el literato.

El Salvador actualmente es uno de los países más peligrosos del mundo donde a diario son asesinadas unas 11 personas, y esto se ve con ojos de cotidianidad, la violencia y la muerte son el pan de cada día de los salvadoreños, la sociedad salvadoreña se ha vuelto cínica.

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