En una cita bibliográfica, Violeta Bonilla (1926-1999) expresa sobre el significado de la figura: “Quise representar un hombre sin ataduras, sus manos sueltas expresan la libertad intangible, y los cuatro picos del fondo representan otras cuatro naciones centroamericanas”

martes, 30 de agosto de 2011

NOTAS DESDE EL PULGARCITO LA VERDAD SOBRE EL SEÑOR DE LA BASURA

Me parece haber visto en el perfil FB de un personaje de la farándula y las marquesinas en Long Island, que entre los múltiples títulos que suele poner y cambiar como si fuese ropa interior. En una ocasión ostento el cargo de Gerente General de MIDES. Qué suerte corrigió la farsa.

Cualquier similitud con alguna foto que le venga a la memoria y que supone haber visto en la primera plana de algún periódico local, nacional o electrónico respecto a algún personaje de la farándula y marquesinas asumiendo el rol protagónico en el pasado, producto de errores de juventud como lo justificara Villalobos e inexperiencia . Si le parece similar a la foto de Rais, ello es meramente circunstancial ya que siempre es la misma pose la que adoptan los artistas. Además como ya lo digiera y publicara el huésped de la casa de Teddy. Todo el mundo merece una segunda, tercera, cuarta, quinta oportunidad… bueno las que sean, mas inclusive si hoy son hombres de fe y diezman
http://www.elsalvador.com/elsalvador/enelmundo/2004/mundo539.asp

LA VERDAD SOBRE EL SEÑOR DE LA BASURA

El negocio de la basura no sólo le cayó del "cielo", cuando peor estaba, sino que lo construyó a base de sobornos, compra de consciencias, negocios chucos, pagas a políticos, promesas incumplidas y contratos con alcaldías salpicados con borbollones de dinero.

Fueron sus abogados quienes, a base de picardías, lo sacaron de un problema penal, cuando intentó alzarse con un ingenio de azúcar estatal sin poner un solo centavo, y con dineros de todos los salvadoreños. Ellos lo metieron en el negocio de la basura.

Enrique Rais, el "señor" de la basura, supo por sus abogados, entre ellos un diputado actual de la democracia cristiana que después se peleó con él por asuntos de dinero, aunque no por moral porque, en esta materia, ninguno de los dos saca buena nota, quien lo puso en el camino del negocio.

Poco antes de eso, un grupo de mafiosos italo canadiense habían montado, en el país, un relleno sanitario en Nejapa a puro engaño, ayudado por políticos locales, y mediante un falso y eternamente violado acuerdo con alcaldías de la zona metropolitana de San Salvador.

Los mafiosos hicieron una empresa de economía mixta con alcaldías del FMLN. El negocio era redondo: las comunas recogían la basura en sus comunidades y se ganaban el derecho de ir a botarla a Nejapa, a cambio de pagar mucho dinero por cada tonelada métrica de desechos.

Como todo negocio oscuro y controlado por la mafia internacional, a las alcadías le cavaron varias trampas cazabobos. Los mafiosos italianos hicieron las cosas a su gusto. Casi no pagaban impuestos. Cobraban a más de $20 la tonelada de basura que las alcaldías recogían y dejaban en el relleno de MIDES, en Nejapa. Pero, las ganancias nunca se repartían. Las alcaldías tenían el 10 por ciento de las acciones aunque, al final, cada acción podía botarse en el mismo vertedero de la basura. Nunca se les reconoció un centavo pese a participar en una sociedad con los mafiosos.

Cuando se supo quiénes estaban detrás del negocio de la basura, apareció Enrique Rais y se convirtió en el supuesto salvador del negocio. Viajó a Canadá a entrevistarse con los mafiosos y se convirtió en el testaferro de hombres como Matteo Pasquale, el representante de una mafia archi denunciada en Canadá por los principales periódicos de ese país.

Rais volvió a El Salvador con un trabajo en sus manos: ser el administrador del negocio para la pandilla de mafiosos y lavarle la cara al botadero de basura de MIDES, en Nejapa. Desde ese entonces, él se quedaba con una parte del negocio y debía girarles una buena suma mensual de dinero a cuentas bancarias de Bahamas , cosa que todavía hace. Aquí se presentó como el nuevo dueño del negocio de la basura, pero todos los que trabajan para él saben que del relleno de Nejapa nunca se despega un venezolano que le cuenta las costillas a nombre de los mafiosos italianos que fueron desenmascarados .

El negocio de la basura puso a Rais a crecer rápidamente. Llegó a tener más de cien clientes en alcaldías de todo el país pagando mucho dinero debajo de agua. Además, a cada alcalde se le acercaba y les ofrecía financiarles sus campañas a cambio de que le firmaran grandes y larguísimos contratos de pagos.

La billetera de Rais creció. Y entonces creó un modelo para mantenerse en el negocio impidiendo que otros competidores se le metieran en su camino.

Por sus oficinas en San Salvador comenzaron a pasar diputados ( unos influyentes, otros no), políticos de no mucha altura y unos pocos periodistas que se venden por cualquier cosa. A cada uno de ellos le puso precio, mientras coleccionaba carros y aviones de lujo que hacía aterrizar en el aeropuerto de Ilopango, con amigos cada vez más desteñidos e investigables.

Pero, Rais aprendió a conseguir las cosas a su estilo. Como sabe que, cuando menos espera, los diputados honestos le puede meter controles a su negocio y a contarle los centavos, se dedicó, por mucho tiempo, a acercarse a algunos legisladores de la Comisión de Medio Ambiente de la Asamblea Legislativa.

Eso causó que le gustara la política. Se sentía importante cuando se acercaba a algunos de sus amigos políticos aunque no tuviesen muy buen aliento moral. Desde entonces decidió comenzar a financiar proyectos políticos cada vez más alejados de los intereses del pueblo, aunque más cerca de sus pasiones personales.

Después de pagar y fracasar en experimentos políticos cada vez más desafinados para meter, entre otras cosas, a familiares cercanos como candidatos a diputados, recientemente se convirtió en el principal y único financista del Partido Popular que lidera el diputado Orlando Arévalo, curiosamente uno de los diputados más activos de la Comisión de Medio Ambiente de la Asamblea Legislativa. Es casi la voz de Rais en el Congreso.

Arévalo, quien acaba de fundar ese partido, le hace homenajes a Rais cada vez que puede. Gasta dinero en transportar incautos campesinos para que le aplaudan a Rais y le llamen el "hombre del pueblo", como se registró en varias publicaciones periodísticas. Ambos están juntos en ese proyecto. Rais pone el dinero. Arévalo le abanica el ego.

Pero, por años, el señor de la basura no sólo se ha dedicado a meterse a la política, a tratar de controlar diputados, a comprar consciencias. También compró escudos para

su negocio. Sobre todo porque necesita protección para ocultar sus excesos e ilegalidades. Sabe que debe impedir que cualquier competidor se le meta en su camino.

Por eso, dedicó todo su dinero, y su mente, para embestir competidores, poner en cintura a los alcaldes que se le quisieran salir del huacal, tratar de impedir que las autoridades de salud y del ambiente metan sus narices en lo que hace ( y cómo lo hace), y lograr que nadie se atreva a disputarle nada de lo suyo.

LEA MUY PRONTO:
1. ¿Por qué lo enfurecen los nuevos funcionarios ambientales?
2. Los favores políticos y económicos a sus amigos
3. Los chantajes a sus enemigos y competidores
4. Las falsas protestas y sus promesas incumplidas

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