En una cita bibliográfica, Violeta Bonilla (1926-1999) expresa sobre el significado de la figura: “Quise representar un hombre sin ataduras, sus manos sueltas expresan la libertad intangible, y los cuatro picos del fondo representan otras cuatro naciones centroamericanas”

martes, 17 de julio de 2012

Cuatro preguntas a William Pleitez


Un intento por sintetizar el rumbo económico del país desde la visión del economista Por Roberto Flores
SAN SALVADOR - Para comprender lo que pasa en la economía salvadoreña el tiempo es el mayor enemigo.
Entenderlo a detalle implica invertir al menos cinco años estudiando los principios fundamentales de la economía y del mercado; entenderlo ligeramente requiere de una conversación de varias horas con un experto cuyas credenciales no dejen lugar a dudas sobre la certeza de su análisis.
Pero pocas personas en el país pueden sacrificar (o pagar) esos cinco años, y pocos expertos tienen el tiempo como para recibir a cualquier desconocido en su casa y conversar largas horas sobre la economía salvadoreña.
Un artículo periodístico sería, quizás, lo más cercano a una explicación adecuada.
Aún así el tiempo (del entrevistado y del suyo como lector) sigue siendo el peor enemigo.
La agenda de William Pleitez, economista en jefe del Programa de Naciones Unidas para el Desarrollo en el país (PNUD) –uno de esos expertos con buenas credenciales– estuvo bastante apretada la semana pasada. No hubo espacio para poder pactar una entrevista, sentados cómodamente en su oficina.
Siendo uno de los economistas que abogan por un modelo de desarrollo “centrado en la gente”, la opinión de Pleitez sobre el rumbo económico del país es de gran interés a la mitad de un gobierno que promete sentar las bases de un nuevo modelo económico y social.
El viernes pasado el economista participó en un foro sobre la relación existente entre el Estado y el mercado. Era la oportunidad más cercana de conversar con él sobre el rumbo de la economía.
Al concluir su participación bajó de la tarima y se dirigió a la salida.
–Doctor Pleitez, me gustaría conversar con usted sobre el rumbo económico del país.
–Pero fíjese que en este momento no tengo tiempo –el economista echa un vistazo a su reloj mientras responde– me esperan en una reunión…
–No le quitaré mucho tiempo…
–Bueno, usted pregunte y yo contesto lo que pueda.
Apenas hay espacio para hacer un par de preguntas. El tiempo es el mayor enemigo al tratar de comprender lo que pasa en la economía, pero hay que intentarlo.
Este gobierno ha asegurado que sentará las bases de un modelo económico y social ¿Cómo evalúa el papel que ha jugado para cumplir el objetivo que se ha propuesto?
La verdad es que si uno examina lo que se ha hecho en estos tres años yo diría que una gran parte de la administración ha estado concentrada obviamente en administrar los efectos de la crisis internacional. No hay que olvidar que hay varios análisis que dicen que El Salvador ha sido el país más golpeado de América Latina por la crisis económica internacional, y esto está relacionado principalmente a la fuerte dependencia del país del binomio migraciones-remesas.
Al haber estallado la crisis financiera iniciada en Estados Unidos, esto se tradujo en una drástica reducción de sus tasas de crecimiento económico. Eso golpeó fuertemente el comportamiento de las divisas, a tal punto que aun ahora en el año 2011 las divisas recibidas fueron menores que las que se habían recibido en 2008.
Por otro lado, en los últimos años El Salvador había estado funcionando en elentrevista-william pleitez-migrantes ámbito económico en gran medida como consecuencia de que 60.000 personas por año en las últimas tres décadas se han estado yendo a vivir a Estados Unidos, es básicamente el 1% de la población por año.
Como consecuencia de la crisis, en Estados Unidos se endurecieron las leyes migratorias, se aumentaron las deportaciones y aumentó el riesgo en las zonas de tránsito. Eso ha hecho, según estimaciones gruesas del Ministerio de Relaciones Exteriores, que la migración neta de El Salvador haya disminuido de 60.000 a aproximadamente unas 30.000 por años, lo cual supone una mayor presión en el mercado de trabajo local.
No hay que olvidar que El Salvador también ha venido arrastrando una situación fiscal relativamente precaria. Hemos registrado en los últimos tres cuatro años niveles de déficit fiscal de alrededor del 4% del PIB. Eso prácticamente estaría indicando que el país, al tener una economía dolarizada, necesita un financiamiento público de aproximadamente entre $800 millones y $1.000 millones de dólares al año.
Eso ha sido lo que me parece fue la preocupación fundamental  en los primeros dos años de este gobierno y recién en este tercer año es que se ha comenzado a pensar ya en la posibilidad de hacer apuestas con el apoyo del Estados Unidos, a través del Asocio para el Crecimiento y más recientemente del FOMILENIO II.
¿Por qué El Salvador no crece económicamente?
Yo soy de la opinión que el país lleva ya años de requerir de la necesidad de replantearse su estrategia de crecimiento económico y de generación de empleo.
No hay que olvidar que en 1989 el país intentó cambiar su modelo económico. Antes teníamos un modelo que buscaba obtener tasas  altas de crecimiento económico y generación de empleo a través de la industrialización por sustitución de importaciones.
De 1989 en adelante se dijo “vamos a buscar un crecimiento alto y sostenido a partir de la ampliación y diversificación de las exportaciones”, y sobre la base de eso fue que se adoptaron una diversidad de reformas económicas. Quizás algunas de las más reconocidas fueron por ejemplo la liberalización comercial, la negociación de Tratados de Libre Comercio con los principales socios comerciales; adicionalmente se aprobaron incentivos particulares a algunos sectores a través de la ley de inversiones, o la ley de zonas francas y depósitos para perfeccionamiento activo.
Al mismo tiempo se privatizaron varias empresas públicas. Mas o menos a mediados de los noventas lo que de alguna manera las estadísticas económicas mostraban era que después del período de la post guerra, donde el país sí experimentó tasas altas de crecimiento económico, las tasas de crecimiento comenzaron a desacelerarse.
Pero además había otro dato que se observaba con algún nivel de preocupación, y era que los sectores que más estaban creciendo, con excepción de la maquila, eran básicamente lo que los economistas llamamos lo sectores no transables, o sea aquellos que no están destinados a la exportación (como era el objetivo del modelo planteado) sino que principalmente aquellos que producen bienes o servicios para el mercado interno: básicamente el sistema financiero, las telecomunicaciones, el sector d energía eléctrica, etc.
En otras palabras, pareciera ser que a diferencia de lo que se había previsto las actividades más dinámicas no eran las transables, no eran las destinadas a la exportación, sino que de las actividades destinadas al mercado interno.
¿Y a qué se debía eso que se habían adoptado políticas para ampliar y diversificar las exportaciones, pero las que más crecían eran las destinadas al mercado interno? De nuevo, básicamente a que había un elemento que no se tomó o no se valoró debidamente al momento de iniciar las reformas económicas, que era el tema de las migraciones y de las remesas.
En El Salvador, sobre todo después de que finalizó el conflicto armado, comenzó a haber un incremento sustancial de las remesas, y también las migraciones continuaron al punto que en el año 2008 las remesas representaban el 18% del Producto Interno Bruto (PIB), la cantidad de divisas que generaban superaban al 100% de las exportaciones, si en las exportaciones solamente ponemos los servicios netos de maquila.
También lo que mandaban lo salvadoreños desde el exterior era superior a toda la recaudación fiscal del país. O sea que convirtieron a las remesas en la principal variable macroeconómica y por supuesto eso significaba un mercado interno. Entonces obviamente los agentes económicos sabían que las actividades más rentables estaban relacionadas a la posibilidad de aprovechar la circulación de ese activo extraordinario que estaban representando las remesas.
Sin embargo, el costo era que las tasas de crecimiento comenzaron a caer.
Entonces teníamos una manera de funcionar de la economía que para decir que había progreso se tenían que estar yendo 60.000 personas por año y adicionalmente las remesas tenían que crecer por lo menos al 10%.
entrevista-william pleitez-mercadoNosotros ya veníamos advirtiendo en los informes sobre desarrollo humano de la necesidad de replantearse la estrategia de crecimiento económico, quizás no dejar de apostarle a las exportaciones, pero sí de básicamente pensar en un cambio en el marco de las políticas públicas.
Esa posibilidad solo se ha abierto después del estallido de la crisis mundial y al debilitarse el eje migraciones-remesas. Ahora yo diría que diversos sectores de la sociedad se están replanteando cuál es la estrategia de crecimiento económico que debería de seguir el país.
Yo creo que ahora el gobierno ahora ha planteado, a partir de lo de FOMILENIO y del Asocio para el Crecimiento, la necesidad de apostarle al sector de transables, pero yo diría que todavía no constituyen una apuesta nacional.
El Estado puede en este caso tratar de definir un rumbo, pero si es una decisión exclusivamente del estado entonces no se va a transformar en una apuesta estratégica. Es importante en este sentido que haya una adecuada coordinación con los sectores privados.
Parece que hay un consenso sobre el papel fundamental del Estado en la estrategia de crecimiento ¿Cuáles son los límites de ese papel estatal en una economía de mercado?
Eso es la aspiración del gobierno, un desafío que tiene la administración, y de hecho de alguna manera eso es una premisa del Asocio para el Crecimiento y el FOMILENIO II: que justamente se produzca una suerte de acercamiento entre el sector empresarial y el Estado.
El Estado no puede ir más allá de proporcionar estímulos. Nosotros no tenemos una economía de planificación centralizada ni veo a nadie que la esté promoviendo en esa dirección.
Pero en las economías de mercado los Estados lo único que hacen es brindar estímulos. Cuando las estrategias han sido exitosas, generalmente ha habido una adecuada armonía entre los privados y el Estado.
Eso pasó en la época del modelo de industrialización por sustitución de exportaciones, y eso paso también a inicios de los años 90 cuando empezó el modelo de promoción de las exportaciones.
¿Depende nuestra economía de la autorregulación del mercado?
No. Yo creo que El Salvador, como le digo, necesita una suerte como de acuerdo nacional, siento que necesita en realidad examinar a fondo y probablemente compartir un diagnóstico de por qué no estamos creciendo, por qué nos hemos quedado rezagados a nivel de América Latina.
Decía el presidente del Banco Central de Reserva (BCR),Carlos Acevedo, “miren El Salvador ha crecido menos que el promedio de Centroamérica, menos que el promedio de Latinoamérica, menos que el promedio mundial, menos que el promedio de los países en desarrollo en los últimos 15 años”, decía.
Entonces ya eso es evidencia, debería de ser una razón suficiente para sentarse y preguntarnos por qué no estamos creciendo, qué tenemos que hacer para crecer.
Pero tiene que ser una reflexión, me parece a mí, no exclusiva ni de los empresarios ni exclusiva del Estado, porque me parece que la solución que finalmente o por lo menos el camino, la estrategia que finalmente se acuerde, debería de ser una estrategia compartida por el Estado y los empresarios, y el resto de sectores, porque realmente también creo que el tipo de acuerdo nacional que El Salvador necesita no es solo un acuerdo entre empresarios y el Estado, también entre el sector laboral, también entre el sector académico, de manera tal que las apuestas que resulten sean ampliamente compartidas.

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