En una cita bibliográfica, Violeta Bonilla (1926-1999) expresa sobre el significado de la figura: “Quise representar un hombre sin ataduras, sus manos sueltas expresan la libertad intangible, y los cuatro picos del fondo representan otras cuatro naciones centroamericanas”

lunes, 16 de julio de 2012

Dios está vivo


Dios está vivo
Marvin Aguilar

Nuestro tamaño disminuye a medida que aumenta nuestra velocidad eso es algo que nunca debemos olvidar los humanos. Nuestra fugacidad en los budistas. Los surrealistas dirían que algo que se pone de moda irremediablemente comienza su camino a la decadencia.

El lenguaje es el reflejo de la estructura cerebral, de allí que quien use la palabra acertadamente ya sea en formato oral o escrito no es más inteligente, sino que tiene mejor capacidad para razonar, porque la palabra es razón.

Sin embargo hay algunos seres que para comunicarse utilizan medios primitivos, agresivos, violentos, mortales, asesinos o, en el mejor de los casos unipolares, subjetivos, socio-centristas, integristas. Retuercen su particularísima visión como verdad universal frente a argumentaciones científicas que buscan explicar los fenómenos humanos, sociales, psicológicos. Le exigen a la ciencia sin darle la mas mínima tregua de la duda, la certidumbre que nunca recibirán de las creencias que defienden como discurso único.   

Estos homo-sapiens-sapiens han llevado a que la palabra ya no tenga valor. Por eso los comentarios que pretenden desvirtuar alguna idea contraria están la mayor parte de veces cargados de falacias ad hominem o purismo ortográfico y nada dicen sobre la idea expuesta que jamás buscó sobreponerse como inmejorable e inimitable.

Lo que tiene valor, lo realmente valioso hoy en día no es nada de lo que pretenden hacernos creer todos los nacional religiosos, doble moralistas, líderes espirituales y, que exigen a los políticos, figuras públicas, científicos, periodistas, columnistas que promuevan desde sus trincheras de trabajo.

Lo que importa hoy es la economía y esta tiene como base el petróleo. Eso hará que cualquier valor moral, cristiano, civil, defensa de la vida misma en todos sus sentidos se haga a un lado. De allí que muchos no tengan la estatura necesaria para exigir nada aunque su axila guarde la Biblia y su lenguaje prometa paraísos u nos amenacen con infiernos. Porque al final no, ¿solo Dios sabe quién entrara o no al reino?

Por eso la lucha que se libra en El Salvador no es luciferinos contra buenos. Es una batalla a muerte, final, de malos contra malos, por eso nos parece el mundo al revés. Simple.              

El tiempo se dilata a medida que vamos más rápido.

Existe dentro de la física y a propuesta de Alberto Einstein la paradoja de los gemelos. Es un experimento mental que busca comprender las diferentes percepciones del tiempo entre observadores con diferentes estados de movimiento.
Hay dentro de nuestra realidad objetiva, no la de cada uno de nosotros, una relatividad especial. La visión que pueda existir entre mi idea de Dios sea uno vivo o muerto con la de otros que lo declaran en vida eterna no podrá ser la misma, ni absoluta desde ambos lados.

La mayoría de salvadoreños, incluso los 7,000 millones de habitantes del planeta pueden lograr el acuerdo en reconocer la deidad de algo o alguien, esa unanimidad de pensamiento no constituye prueba de nada. En mi artículo Dios ha muerto, planteé de manera intencional esta paradoja a propósito del descubrimiento del campo de Higgs. Y se confirmó lo dicho: los habitantes del tercer mundo somos impenetrables no por ser profundos, sino por superficiales.

Acaso ¿no se puede dudar de la muerte de un ser si en caso de que en cada alma está Dios, toda autoridad externa debería desaparecer? Y ocurre exactamente lo contrario. En realidad a cada persona le basta su profunda y secreta divinidad. Otra cosa, ¿si es qué hayamos decidido poner nuestra conciencia en manos divinas, ya esto nos imposibilitaría a tratar de decir a otro que hacer con la suya?

El dinero habla, las mentiras caminan.

El proselitismo cristiano al que se ha llegado en El Salvador entonces es egoísta, porque solo busca hacer sentir bien al que lo practica, porque lo asemeja a una persona buena. Portarse bien tan solo para no ir al infierno es igual a amar a alguien por interés.

¿Es posible que Dios no sepa esto, y no podría el mismo cambiar la historia tan solo para dejar en evidencia la mentira e intereses económicos que sobre él se han construido? ¿Será, Dios no se da cuenta de la época de decadencia que se vive y que la única fe posible en este medio es la que se separa radicalmente de lo hecho, devenido, de la inteligencia confinada al análisis de lo muerto, cenizas?       

Ya en lo terrenal, hemos apostado como nación por la democracia, y esto es un complejo sistema de derechos y obligaciones que incluyen el respeto de las minorías desde la mayoría, la libertad de culto que incluye la no-fe y el debate racional o científico como fuente de todo acuerdo social; pero la auto percepción que de nosotros mismos tenemos de seres hechos a imagen y semejanza de un Dios a diferencia de nuestros primos los bonobos, chimpancés, gorilas y orangutanes creemos nos faculta para utilizar en contra de esa democracia nuestros instintos más primitivos, cuando las cosas no favorecen, se adecuan a mi ideología o, creencias. Y eso nos hace intolerantes. Incapaces de vivir en paz.

En Jícaras Tristes Alfredo Espino recoge ya la agresión, exabrupto salvadoreño en poemas como La Cruz o La Mataron un Día que reflejan su época violenta, la nuestra, de siempre. Eso es lo que están tratando de superar las pandillas, lo contrario que están haciendo los políticos, lo que debiese erradicar la fe.
¿En qué posición se ubica usted?
      

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