En una cita bibliográfica, Violeta Bonilla (1926-1999) expresa sobre el significado de la figura: “Quise representar un hombre sin ataduras, sus manos sueltas expresan la libertad intangible, y los cuatro picos del fondo representan otras cuatro naciones centroamericanas”

sábado, 7 de julio de 2012

DERECHA PLANEO TOMAR EL CONTROL DE CORTE SUPREMA SI FUNES GANABA


DERECHA PLANEO TOMAR EL CONTROL DE CORTE SUPREMA SI FUNES GANABA
José Luis Sanz
Publicado el 14 de Junio de 2011

Tres ex presidentes y destacados empresarios diseñaron en 2008 estrategias para hacer contrapeso a un posible gobierno del FMLN, según dijo a la embajada de EUA Salvador Samayoa. Agregó que Cristiani dudaba de la capacidad del candidato arenero para ganar en 2009 y comentó que el presidente Saca había manipulado instituciones de gobierno como la Fiscalía.

A mediados de 2008, dos meses después de la selección de Rodrigo Ávila como candidato a la presidencia, parte de Arena ya casi daba por perdida la elección de 2009 y comenzó a estructurar lo que un grupo de políticos y empresarios llamó “un plan B”, una estrategia para impedir que un posible gobierno del FMLN pudiera tener control de los tres poderes del Estado y minar la institucionalidad del país. Evitar que el primer gobierno de izquierda en la historia de El Salvador instrumentalizara a la Fuerza Armada era otro de los objetivos del plan.
Un cable de la embajada de Estados Unidos en San Salvador fechado el 14 de julio de 2008 y firmado por el embajador Charles L. Glazer detalla una entrevista de funcionarios estadounidenses con uno de los firmantes de los acuerdos de paz por parte de la guerrilla del FMLN, Salvador Samayoa, en la que este compartió los puntos esenciales de ese plan B y el nombre de algunas de las personas que lo respaldaban.

Samayoa, según el cable, narró una reunión celebrada a finales de junio y a la que él asistió junto a empresarios y operadores políticos de derecha e izquierda que temían los efectos de un gobierno del FMLN. En la cita, convocada y liderada por los ex presidentes de la república Alfredo Cristiani, Armando Calderón Sol y Francisco Flores (que no acudió pero envió a un representante), estuvieron también los empresarios Roberto Murray Meza, Ricardo Poma y Arturo (sic) Sagrera. Todos ellos coincidieron, según Samayoa, en la necesidad de “salvar El Salvador” en el caso de que Funes ganara la presidencia. En esa reunion, Cristiani dijo en repetidas ocasiones que tenía “serias dudas de la capacidad de Ávila para ganar la elección”, aunque debían hacer todo lo posible para lograr su victoria.

Samayoa, que aparece citado como fuente en otros cables relacionados con el caso jesuitas y el caso Romero, criticó ante los diplomáticos de la embajada al gobierno de Antonio Saca, que según él había manipulado “de forma arbitraria ministerios y otras instituciones de gobierno, incluida la Fiscalía General de la República” (a cargo entonces de Félix Garrid Safie) para lograr fines políticos personales y “satisfacer los deseos de sus aliados políticos dentro y fuera del gobierno”. Para impedir que el posible gobierno de Mauricio Funes hiciera lo mismo, algo que consideraban peligroso para la institucionalidad y estabilidad del país, los impulsores del plan B pretendían, entre otras cosas, trabajar para garantizar la paridad en la Asamblea Legislativa que se elegiría el 18 de enero de 2009 y que se mantendría hasta 2012. Aunque en la conversación no se detalló cómo, los ex presidentes querían también tratar de garantizar la independencia de la Fuerza Armada si la ex guerrilla llegaba al poder.

“Un gobierno de Funes estaría encantado de heredar una estructura de gobierno indisciplinada y fácilmente manipulable”, dice el texto, en referencia al Ejecutivo de Saca, y explica: “Por eso el grupo de los ex presidentes planea proponer reformas legislativas que pongan orden antes de las elecciones de 2009”.

La embajada definió el plan B como una estrategia para “aislar a El Salvador de las travesuras del FMLN” en el caso de que Funes venciera en la elección. Estados Unidos consideraba, según el texto, “catastrófica” la posible derrota de Arena en las elecciones legislativas de enero de 2009, en la medida en que abría la puerta a que con un previsible gobierno del FMLN el partido de derechas tendría escaso control parlamentario.

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