En una cita bibliográfica, Violeta Bonilla (1926-1999) expresa sobre el significado de la figura: “Quise representar un hombre sin ataduras, sus manos sueltas expresan la libertad intangible, y los cuatro picos del fondo representan otras cuatro naciones centroamericanas”

domingo, 15 de julio de 2012

Pizarrín: “Soy parte de la cultura, no me pagan y no me importa”


Pizarrín: “Soy parte de la cultura, no me pagan y no me importa”
Carlos Sandoval, más conocido como el payaso “Pizarrín”, posee una trayectoria artística de más de 30 años. Él marcó positivamente la infancia de muchos niños, jóvenes y adultos, tras su paso por el programa “Jardín Infantil”. Actualmente labora en la Secretaría de Cultura de la Presidencia (Secultura) como promotor cultural, cultivando la identidad salvadoreña en todos los rincones del país.
ÚLTIMA ACTUALIZACIÓN: 14 DE JULIO DE 2012 19:03 | POR ISRAEL SERRANO
"Pizarrín" nació en un mundo rodeado de payados, su padre era propietario de un circo al estilo “Chinaca” (sin carpa o techo), pero asegura que él nunca quiso que se dedicara a ser payaso. Entonces, optó por trabajar en el sector público, específicamente, en el Instituto Salvadoreño del Seguro Social, en el área administrativa.
Un día de 1979, Sandoval decidió visitar a su papá y se dio cuenta que no tenía payasos y los necesitaba porque la función estaba por iniciar. Para sacarlo del apuro se vistió como uno de ellos, con el nombre improvisado de “Guacalito”, ese fue su primer nombre artístico, pero la verdad no le gustaba, dijo.
Después de la función se intereso tantó por el circo que se quedó trabajando y empezó a buscar un nombre para su personaje. Platicando con otros payasos, entre los que se encontraba su padre, y "Prontito" -personaje de Jardín Infantil-, estudiaron nombres como zapatín, chichita, zapatillo, tomatito, cebollita y de repente surgió “Pizarrín”.
Sus colegas le dijeron que no era un buen nombre debido a que, según ellos, los niños no lo recordarían con facilidad y lo confundirían con otros payasos.
Después, fue a la Biblioteca Nacional (la cual se ubicaba frente al Mercado exCuartel), donde buscó su significado y encontró que era “lápiz escribir en pizarra de piedra”, entonces decidió quedarse con el nombre y convertirse no solo en un personaje artístico, sino cultural y educativo.
Su vida en el circo
Su vida en el circo tenía altibajos: "ratos bien y ratos mal, pero era muy emocionante", dijo, y afirma que le gustaba mucho. Conoció casi todo el territorio nacional: "era una labor muy nómada, andaba por todos lados".
Trabajó en otros circos, grandes y pequeños, a veces tenían casa llena y otras no, comenta.
Pizarrín recuerda que una vez, en Cojutepeque, compartieron una temporada para los “choriceros”, pero aclara que "no los policías municipales" sino para la gente que hace chorizos en ese lugar. La población abarrotó el circo y fue un periodo exitoso.
Sobre los momentos difíciles recuerda cuando viajaron al cantón El Platanal, de Guaymango, en el departamento de Ahuachapán. Allí comenzaron cobrando un colón por la entrada y nadie llegó, bajaron los precios a 50 centavos y después a 25 centavos y la gente no llegaba. Después, solicitaban una libra de arroz por la entrada, llegaron a un punto de pedir un huevo por el ingreso al circo y "ni por un huevo la gente llegó", lamenta.
En ese lugar, nadie les quería brindar agua, energía eléctrica ni servicios sanitarios y pasaron 15 días así, hasta que se fueron a la Barra de Santiago, en Usulután, donde les fue muy bien, hasta aprendió a pescar y atrapar punches (especie de cangrejos) en los manglares de la zona: "ahí de hambre no nos moríamos".
Vida familiar
La esposa de "Pizarrín" también pertenecía al ambiente circense. Ella era contorsionista y tenía 10 años menos que él. Cuando la veía, él decía, “espérate que crezcas” y al hacerlo comenzaron los coqueteos hasta que se casaron.
Actualmente tienen casi 30 años de estar juntos y han procreado ocho hijos. Tres de ellos eran solos hijos de "Pizarrín" y ella acepto al artista con los dos niños y una niña. Ahora forman una gran familia de 10 miembros, aunque algunos ya se casaron y tienen sus propios hogares.
Al principio, solo él trabajaba mientras ella cuidaba a los niños. Afirma que han pasado momentos muy difíciles de pareja, pero han logrado superarlos gracias al perdón y el amor que ambos se tienen.
Ingreso a Jardín Infantil
"Pizarrín" afirma que en 1983 unos ejecutivos de Canal 2 lo invitaron a una fiesta de aniversario, pero no pudo asistir. Posteriormente lo invitaron nuevamente a una actividad similar, pero de canal 6... "Prontito" lo recomendó para que participara como extra grabando unos promocionales del programa y así pasó mucho tiempo. Luego, las autoridades del canal le pidieron que hiciera un casting para ver cómo se desempeñaba ante cámaras y les gusto, ahí comenzó su vida en la televisión.
El Tío Periquito se encargó de enseñarle muchas cosas de la televisión, él no sabía nada, y gracias al abuelito de Jardín Infantil asegura que ahora puede desempeñarse un poco mejor.
Lo de payaso ya lo traía como herencia de su padre. Reconoce que Jardín Infantil se convirtió en la casa de muchos payasos y los que pasaron por ahí se quedaron con grandes experiencias.
Relación con sus compañeros
"Dentro de la televisión éramos excelentes amigos, pero fuera de las cámaras pocos amigos", recuerda y explica que no compartían mucho, pero se colaboraban cuando le pasaba algo a alguno de ellos.
El Tío Periquito, Prontito y Chirajito llevaban una vida independiente, aunque Chirajito era un gran amigo de su papá y Prontito era como su hermano de crianza.
Según Pizarrín, una de las razones del porqué mantenía esa distancia era que cada uno cobraba 500 colones por su presentación y eran cuatro personajes y pocas empresas o entidades estaban dispuestas a pagar en aquella época 2,000 colones por el show que presentaban.
Pero cuando les llegaba el turno de trabajar juntos en fiestas patronales, carnavales, ferias nacionales e internacionales iban con mucho gusto, hasta que el 2002 el programa cerró y cada quien siguió su camino.
La televisora para la cual trabajaban les ofreció a los cuatro un contrato de exclusividad y pagarles un sueldo con la condición que no aceptaran propuestas de ningún otro canal de televisión. Sus compañeros aceptaron, pero él decidió seguir con su vida artística de forma independiente.
Promotor cultural
"Pizarrín" se fue a Estados Unidos donde laboraba como promotor cultural de El Salvador con los hermanos lejanos. Les recordaban palabras características como “chenga” para referirse a una tortilla, entre otros términos muy autóctonas y arraigadas de la tierra cuzcatleca.
No tenía un sueldo estable, sobrevivía con las colaboraciones del público y de algunas presentaciones infantiles que realizaba en esa nación.
En 2005, "Pizarrín" regresó a El Salvador y fue contratado por la entonces Consejo Nacional para la Cultura y Arte (Concultura), ahora Secretaría de Cultura de la Presidencia. Allí labora haciendo el mismo trabajo que realizaba en Estados Unidos, promoviendo la cultura, pero ahora en cada uno de los rincones del territorio nacional.
Ahora se encuentra destacado en la Casa de la Cultura de San Bartolomé Perulapía, departamento de Cuscatlán, desde donde ejecuta proyectos de promoción cultural a nivel local, departamental, regional e incluso internacional.
Afirma que también hace presentaciones independientes en los Estados Unidos como la que realizará desde el 31 de julio hasta el 15 de septiembre de 2012 en las ciudades de Nueva York, Boston y Washington, brindando identidad cultural a los salvadoreños desde las 9:00 am a 3:00 p.m., acompañado de su inseparable esposa Ana Leyda.
Finalmente, "Pizarrín" agradece a todos los niños de “la cosecha pasada” quienes andan por ahí trabajando en distintos ámbitos en la literatura, políticos, supermercados, vendiendo tomates, pan, entre otras profesiones u oficios.
Les da muchas gracias por creer en su personaje, su sonrisa y en su entretenimiento sano y siempre respetando al ser humano. Espera que todos sigan luchando por un futuro mejor.

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